Muy lamentable lo que pasa en Tulum, uno de los 11 municipios que integran nuestro bello estado, qué digo bello, bellísimo.
Hay presidentas y presidentes municipales que gobiernan desde el escritorio, Diego Castañón parece hacerlo desde el pretexto.
Pero más allá de lo evidente, lo que más molesta y frustra es la incapacidad y arrogancia del presidente municipal, quien nomás brilla por su ausencia; pero eso sí, se la ha pasado culpando a sus compañeros, y, sobre todo, a compañeras de partido, de la “guerra en su contra”.

¿La culpa es del vecino?
Asegura que toda la “mala prensa” que le recuerda lo deficiente que ha sido su gestión, proviene de municipios vecinos; así como lo escuchan.
No sé dará cuenta que el asunto ya rebasó los límites de la península; la marea ya revolcó a más de uno de sus adláteres. Échele un ojo a la prensa nacional, señor presidente.
Y como resultado de esa percepción errónea y miope, es que, en sus recorridos por el sur del estado, Distrito 2, prefiere menospreciar a sus colegas cuatroteístas, y comerse solo el pastel.
Señala con el dedo embarrado de abandono
Parece mentira que lejos de ver el desastre en el que metió a Tulum, dedique tiempo en grillar y acusar, con ese dedo embarrado de abandono en el que mantiene el municipio, a quienes están ocupados en sus propios asuntos.
No estoy revelando nada nuevo estimadas y estimados lectores, lo sé; pero me llama poderosamente la atención que, a pesar de la gravísima situación del ayuntamiento, como la crisis en comercios locales, la renuncia nada más y nada menos de su tesorero, regidores exponiendo excesos y realidades fuera de temporada, el cinismo de Castañón es tan grande como la macroalga que recala en el Caribe.
Todo lo anterior no está aderezado ni tiene toque de habanero, es parte de una conversación que escuché en un pequeño y discreto restaurante en donde coincidí con un grupo selecto de morenistas quintanarroenses, quienes no desperdiciaron ni un sorbo de café para definir de cuerpo entero al fallido político.
Le llegó el Karma
Durante la conversación alguien comentó: estaba muy envalentonado porque pensó que sus apoyos políticos del centro del país lo iban a cobijar, y seguirían alimentándolo en el nido, aunque ya hace varios huracanes que dejó de ser polluelo.
Pero, qué creen, que existe el karma y le pegó duró en las rodillas, a tal grado que ahora no halla ni por dónde caminar.

Hasta la gobernadora Mara Lezama ha llamado a su oficina a Castañón y a otros compañeros a fin de que limen asperezas, y miren que, si alguien sabe de grillas y golpes bajos, es la Gober…
Ahora sí que como dicen: el que se lleva se aguanta; lo malo es que Tulum ya no aguanta más, requiere de un salvavidas experimentado que se aviente a nadar en aguas profundas y salve el destino.
Porque los empresarios hoteleros, los comerciantes, los puestos de a pie, constantemente se levantan y se preguntan: ¿y ahora quién podrá defendernos? Porque claramente Diego Castañón ni con Chipote Chillón se avienta el tiro.
Bajo el mangle
El PAN en el estado es tan débil y desfigurado que, hasta la exalcaldesa de Playa del Carmen, Lili Campos, anda tocando la puerta del partido guinda.
Parece una broma, pero lo que se ve no se juzga, y en el caso del blanquiazul estatal la crisis es cada vez más evidente.
Lo que no se logra entender es cómo habiendo tantos asuntos pendientes con la sociedad quintanarroense, la oposición no logre conectar con la gente y ser empática con las necesidades de pueblo y prefiera hacer todo el esfuerzo posible por quedar bien con Morena para que le echen un hueso que roer.
Y pienso en asuntos de gran impacto mediático que dejaron pasar como el agua entre los dedos; por ejemplo, en el caso del escándalo del extesorero de Playa del Carmen, Regalado Hendricks ahí tenían la pelota para tirar a gol, pero mejor voltearon hacia el otro lado, ¿por qué?
Por cierto, ese asunto todavía no termina y la parecer el final será toda una sorpresa de la que habrá que estar muy atentos.
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