Una de mis grandes pasiones es desmenuzar los discursos políticos; no para impartir cátedra de lingüística ni escribir un tratado de semántica, sino para descubrir lo que muchas veces las palabras esconden: ideas vacías envueltas en frases cuidadosamente emotivas. Ya saben que, en política, el verdadero mensaje casi nunca está en lo que se dice, sino en lo que se oculta.
Escuché y vi con atención el anuncio difundido por Ana Paty Peralta, en donde informa al respetable de su licencia como presidenta municipal de Benito Juárez para buscar la candidatura a gobernadora; aunque en Morena le llaman Selección Interna para la Coordinación de los Comités de la Defensa de la Transformación y Soberanía Nacional. ¡Vaya manera de hacer precampaña esquivando sanciones electorales! Son bien buzos.

El discurso corresponde al pasado 25 de junio y lo posteó en sus redes sociales. Les comparto la liga para que lo puedan ver y me den su opinión.
https://www.facebook.com/share/v/18togGsNdX/?mibextid=wwXIfr
Ahí voy:
El mensaje central es: NO “voy a pedir licencia”. Esa es la nota pura y dura.
La tesis real es: mi decisión no responde a una ambición personal, sino a un deber con el pueblo y con la transformación; lo mismo, pero más elegante.
Durante todo el discurso, la aspirante trabaja para legitimar y reiterar esa idea.
Construcción del ethos (credibilidad)
Desde la primera frase intenta construir autoridad moral. “Dime de qué presumes y te diré de qué careces”; así reza el refrán popular, no lo digo yo.
“Con mucha responsabilidad…”
“Con profundo amor por Cancún y Quintana Roo…”
“Con respeto a la ley…”
No aporta pruebas de esas cualidades; simplemente las enumera en un catálogo de buenas intenciones.
Es una estrategia clásica de ethos anticipado: pedir que el público la perciba como responsable antes de valorar la decisión.
Predominio del pathos
El discurso de Ana Paty apela mucho más a la emoción que a la razón. Y eso es muy evidente con la repetición de palabras como: pueblo, transformación, unidad, amor, esperanza y responsabilidad.
En resumen, el mensaje busca generar identidad emocional.
Y llegamos a lo interesante: los recursos argumentativos más utilizados.
Ad populum
Es el recurso dominante, y lo vemos en frases como: “Poniendo siempre al pueblo por delante…” y “Cuando el pueblo está unido…”.
Aquí empezamos con las simulaciones típicas de las y los políticos. Recurrir a la legitimidad descansando en invocar al pueblo, no en explicar objetivamente por qué es la mejor candidata.
Falso dilema
Ana Paty afirma implícitamente que solo existen dos caminos: el primero es apoyar la transformación y el segundo es anteponer intereses personales.
Y lo podemos constatar cuando dice:
“Por encima de cualquier proyecto personal está el proyecto de transformación.”
Argumento de autoridad
En mi opinión, la parte que más intenta reforzar es la autoridad; claramente carga con un sentimiento de “no merecer la candidatura por méritos propios”. Y eso es muy evidente, ya que evoca inmediatamente a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y a la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, como respaldo moral. Y sugiere que pertenece al mismo proyecto político de ambas.
Hipérbole política
Esta es una joya de la que todas y todos los políticos abusan sin darse cuenta, o quizá sí, y eso sería más delicado. La frase: “No hay fuerza que detenga la transformación”.
Y aunque no pretende ser literal, toda hipérbole tiene fecha de caducidad. Mientras más veces se repite, menos capacidad tiene para sorprender.
Logos (argumentación racional)
Aquí encuentro el punto más débil del discurso.
Ana Paty solo utiliza un argumento verificable cuando suelta la siguiente cifra: 748 millones en obras. Pero incluso ese dato no se desarrolla.
No explica el porcentaje ejercido ni el impacto; no hay en su discurso ningún indicador, comparaciones o incluso resultados.
Lo que deliberadamente evita
En la mayoría de los casos, lo que no se dice es realmente lo importante; ahí es donde se esconde la trampa. En política, el silencio también comunica.
En el caso del discurso de la aspirante a gobernadora, las palabras que evita y oculta en un manto de pureza son:
- candidatura
- campaña
- sucesión
- gubernatura
- aspiración
Todo queda envuelto en el lenguaje interno de Morena:
- coordinación
- transformación
- comités
- soberanía
¿Y saben por qué no dice esas palabras? Pues fácil, porque eso reduce el costo político de admitir una aspiración electoral.
Ana Paty Peralta no construye un discurso para explicar una licencia; construye un discurso para desactivar cualquier lectura de ambición personal. Su estrategia consiste en sustituir la pregunta “¿por qué quiere competir?” por otra mucho más cómoda: “¿quién podría oponerse a defender al pueblo y la transformación?”.
Abundan las afirmaciones de buena fe, la identificación con el movimiento y la invocación al pueblo, pero escasean los argumentos que demuestren, más allá del relato político, por qué su decisión resulta la más conveniente para Quintana Roo.
Ustedes, ¿qué opinan?
En las siguientes entregas analizaremos los discursos de los otros candidatos de Morena.
Nos vamos leyendo.


