La oposición en Playa del Carmen simplemente no existe; por más intentos que pretenda hacer, su voz está apagada. Al PRI y al PAN solo les queda buscar cobijo a la sombra de Morena.
Estos partidos no han logrado levantarse después de la pisoteada emprendida por la fuerza guinda en Quintana Roo. De ahí que, para la actual presidenta municipal, Estefanía Mercado, el camino rumbo a la reelección debe enfocarse en sus principales y verdaderos rivales: los de casa.
Farid Rentería, Lenin Amaro, Majo Osorio y Orlando Muñoz ya manifestaron su interés por convertirse en los defensores del proyecto de la Cuarta Transformación impulsada por el tabasqueño, hoy “retirado” en su finca La Chingada.
En Playa del Carmen la disputa comienza y termina en Morena. Y como el método de las encuestas volverá a marcar la ruta, la pregunta que debemos hacernos no es solamente quién tiene más aspiraciones, sino quién tiene capacidad de decisión, proyecto probado y respuestas para los problemas reales del municipio.

Gobernar Playa del Carmen no puede verse solamente como un triunfo partidista con el cual se presuma un porcentaje de votación; es enfrentar el grave problema del sargazo, levantar la actividad turística, atender la inseguridad y evitar que el éxito del destino termine convirtiéndose en su peor enemigo.
Solo hay que mirar unos cuantos kilómetros hacia el sur para atestiguar que una mala decisión política sí puede —en mayúsculas— terminar con un destino turístico.
Y para muestra: Tulum. Este municipio tendría que ser una advertencia, no una anécdota, para Playa del Carmen.
El vecino municipio creció hasta convertirse en referente de talla internacional, pero fue tan grande el descuido de la clase gobernante que, de estar en lo más alto, cayó a lo más bajo, deteriorándose trágicamente.
Las pésimas decisiones políticas, la mediocre gestión pública y las demandas ciudadanas no atendidas llevaron a Tulum a perder su encanto turístico y su interés para invertir, y se convirtió en tierra fértil para la extorsión.
Estefanía Mercado, por su parte, ha construido una relación política cercana con Mara Lezama, a pesar de las diferencias de todos conocidas entre ambas mandatarias, y con Eugenio Gino Segura, quien se impuso al alfil de López Obrador, Rafael Marín, en la encuesta para coordinar la defensa de la Cuarta Transformación.
Esa cercanía de Gino con Mercado será de gran utilidad para la interlocución y el respaldo político.
Y la reflexión que me gustaría dejar sobre la mesa es la siguiente: el verdadero examen para los playenses será entre apostar por la continuidad de un proyecto que todavía debe demostrar hasta dónde puede llegar, o abrir paso a otras opciones surgidas del mismo movimiento.
Nuestro bello Quintana Roo cumplió 52 años. Es el estado más joven del país, y en congruencia con ello, ya es hora de una renovación de la clase política: la nueva generación de funcionarios públicos será una bocanada de aire fresco para el estado y sus aspiraciones de crecimiento.
La silla desde la que aún atiende Estefanía ya tiene suspirantes; lo que falta por contarse es quién de los suspirantes tiene la fuerza real y el entusiasmo legítimo para gobernar Playa del Carmen.
Los integrantes de la lista son de todos conocidos: Lenin Amaro, Farid Rentería, Majo Osorio y Orlando Muñoz; usted juzgue. Playa requiere más que un relevo: un rumbo claro y conocido.

Nos vamos leyendo.


