La Escuela Azul de Puerto Morelos reconocida por la Unesco que transforma vidas y forja a guardianes del arrecife. Foto: Paola Chiomante
La Escuela Azul de Puerto Morelos reconocida por la Unesco que transforma vidas y forja a guardianes del arrecife. Foto: Paola Chiomante

La Escuela Azul de Puerto Morelos reconocida por la Unesco que transforma vidas y forja a guardianes del arrecife

En un pequeño edificio dentro de la Secundaria Técnica Pesquera 7, “Primero de junio”, que desde la costa de Puerto Morelos ha resistido décadas de presiones inmobiliarias y turísticas para desaparecer, opera desde hace casi dos años un singular espacio educativo en México: la Reef Rescue School.

Este pequeño lugar que dota a estudiantes de conocimientos y herramientas para la conservación marina, combina teoría dentro del aula y prácticas en el mar, para formar a las próximas generaciones de “embajadores de los océanos” y defensores del Sistema Arrecifal Mesoaricano (SAM), un macizo coralino que se extiende desde el poblado portomorelense, pasando por Belice y Guatemala, hasta Honduras.

Su labor fue reconocida el pasado 30 de junio por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés) que la designó “Escuela Azul”.

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La Escuela Azul de Puerto Morelos reconocida por la Unesco que transforma vidas y forja a guardianes del arrecife. Foto: Paola Chiomante
La Escuela Azul de Puerto Morelos reconocida por la Unesco que transforma vidas y forja a guardianes del arrecife. Foto: Paola Chiomante

Lo anterior implica que se ha integrado a una red internacional de instituciones comprometidas con la educación oceánica, impulsando a sus estudiantes para conectarles con el medio marino y convertirles en guardianes activos del mar.

La escuela del arrecife comenzó como un campamento de verano hace tres años, pero en octubre de 2023 inició formalmente su primer ciclo escolar con un programa proyectado a cuatro años.

El reconocimiento como “Escuela Azul” por parte de la Unesco llegó tras ese primer año formal de operación, relató Robin Brown, director ejecutivo de este espacio de educación marina, que comenzó con 15 estudiantes de la Secundaria Técnica Número 7 y busca llegar incrementar a 45 la matrícula escolar al cumplir su ciclo completo.

“Después de su día normal vienen aquí dos días por semana para estudiar tres horas por día. Las y los estudiantes no pagan nada, pese a que reciben una formación especializada, práctica y con estándares internacionales”, dijo Robin, en entrevista con NewsDay Caribe y Periodismo Objetivo.

La Escuela Azul de Puerto Morelos reconocida por la Unesco que transforma vidas y forja a guardianes del arrecife. Foto: Paola Chiomante
La Escuela Azul de Puerto Morelos reconocida por la Unesco que transforma vidas y forja a guardianes del arrecife. Foto: Paola Chiomante

El equipo docente está integrado por profesores universitarios de Cancún, personal de museos y especialistas en restauración del arrecife, incluyendo brigadistas que intervienen cuando los corales son afectados por huracanes.

En una parte del inmueble, localizado a metros de la playa, se observa un mural que asemeja al océano, con tiburones ballena, mantarayas, crustáceos, medusas, corales, peces y estrellas de mar. Cada especie marina representa a un estudiante graduado. 

“Acabamos de terminar nuestro primer ciclo escolar, graduando a nuestros primeros 19 estudiantes. Fue un año exitoso, súper bien, porque los niños aprenden mucho”, afirma Brown, visiblemente entusiasmado por los resultados obtenidos y la enseñanza compartida, que posee dos componentes esenciales: 

“En el aula, para la información, para el conocimiento del arrecife. Y la otra es en el mar, para la experiencia: Cómo nadar, natación, snorkelear, apnea, todo para hacer monitoreos de especies y todo lo que necesitamos que sea”, dice, en una mezcla de inglés-español.

La Escuela Azul de Puerto Morelos reconocida por la Unesco que transforma vidas y forja a guardianes del arrecife
La Escuela Azul de Puerto Morelos reconocida por la Unesco que transforma vidas y forja a guardianes del arrecife. Foto: Paola Chiomante

En Puerto Morelos, donde se ubica el Área Natural Protegida (ANP) Parque Nacional Arrecifes, la riqueza de conocimientos en Ciencias marinas ha sido fundamental para sustentar este modelo educativo. 

“Tenemos un conocimiento enorme sobre corales; restauración del coral… rehabilitación del arrecife. Entonces mi idea es traer este conocimiento a los niños”, señala Brown, quien ve en este esfuerzo una aportación personal para las nuevas generaciones, a las que les ha sido heredado un planeta dañado.

“Lo mínimo que podemos hacer es darles las herramientas para continuar, de conservar el arrecife”, subraya.

Cambios positivos en las y los estudiantes

Uno de los impactos positivos más notables del programa impartido en esta escuela –indica– es el cambio que produce en la percepción de las y los estudiantes. 

Muchos de ellos, aunque viven a escasos metros del mar, jamás habían tenido contacto con el arrecife.

“Muchas personas, muchos alumnos crecen aquí en Puerto Morelos, no sabían nadar, nunca fueron al mar, nunca fueron a visitar el arrecife (…)”, lamenta Robin, 

La Escuela Azul de Puerto Morelos reconocida por la Unesco que transforma vidas y forja a guardianes del arrecife.
La Escuela Azul de Puerto Morelos reconocida por la Unesco que transforma vidas y forja a guardianes del arrecife. Foto: Reef Rescue School

Explica que aun cuando muchos de los residentes se dedican a la pesca o a los tours turísticos, sus familias conocen el mar de forma superficial, no se sumergen a observar corales.

Entre las anécdotas, comparte la historia de una adolescente que no había visto el mar y ahora se sumerge de a poco.

“Ella quería estudiar el arrecife, pero tenía un miedo profundo del mar, del agua. Entonces el primer día, llorando. Ahora, siete meses después, ella está haciendo apnea, pasando un minuto, dos minutos abajo y subiendo aquí. Podemos decir, sinceramente, que esta escuela ha cambiado vidas”, destacó.

Ahí, frente al mar, con el ruido de las olas y la cadencia de la vegetación sacudida por el viento, las y los estudiantes aprenden que el arrecife no está aislado, pues forma parte de un sistema que incluye manglares, dunas costeras y cenotes. 

También, que este macizo coralino es la base económica de más de 27 mil habitantes de Puerto Morelos, “pero es la base del 25 por ciento de las especies marinas en el mundo”.

Por ello, Robin considera que comprender la conexión entre estos ecosistemas y su papel en la salud del planeta es uno de los ejes centrales de la enseñanza impartida.

La escuela también inculca prácticas responsables como la limpieza de playas y dunas costeras para enseñar a esta próxima generación que es importante respetar el ecosistema entero, que incluye pastos marinos y manglares.

Además, promueven hábitos de consumo consciente: “Tenemos que pensar un poco, reciclar, sí. Utilizar menos, sí. Consumo menos, sí. Es siempre seguro, limpia la playa después de tu fiesta con la familia”, comentó.

Bruno, un cambio de vida frente al mar

Atraído por la existencia de este tipo de escuela, Bruno, de 14 años, viajó junto a su madre, durante dos días, por carretera, desde la Ciudad de México hacia Puerto Morelos, con la idea de matricularse en la Secundaria Técnica.

“Mi mamá estando en la ciudad vio esta escuela y por eso vinimos, para que yo pudiera estudiar frente al mar”, cuenta el adolescente.

Ambos llegaron hace dos años al poblado costero. Su hermana, su abuela y su padre se quedaron en la CDMX. 

La Escuela Azul de Puerto Morelos reconocida por la Unesco que transforma vidas y forja a guardianes del arrecife
Bruno estudia en la Escuela Azul de Puerto Morelos reconocida por la Unesco que transforma vidas y forja a guardianes del arrecife. Foto: Adriana Varillas

Hijo de abogados, lector de autores como Gabriel García Márquez o Edgar Allan Poe, ha leído libros como “El Padrino”, novelas de Benito Taibo, Julio Verne y William Shakespeare, siendo su favorita “Rayuela”, de Julio Cortázar.

“Escucho música variada. Me gusta el rock, me gusta el jazz, la trova española, me gustan varios cantantes españoles, entre ellos Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat”. 

Gusta, lo mismo de la trova de Silvio Rodríguez, que del rock de AC/DC, Metallica.

Su experiencia en este municipio, localizado entre Cancún y Playa del Carmen, la define como “muy bonita” y considera que “no tiene nada que ver con la ciudad; es otro escenario muy diferente”. 

La Escuela Azul de Puerto Morelos reconocida por la Unesco que transforma vidas y forja a guardianes del arrecife
La Escuela Azul de Puerto Morelos reconocida por la Unesco que transforma vidas y forja a guardianes del arrecife. Foto: Adriana Varillas

Aunque ya conocía el mar, como parte de las vacaciones familiares, recuerda su llegada aquí como un suceso importante que le implicó un periodo de cambio y adaptación.

“Para mí fue muy maravilloso poder salir a jugar a la playa, cosas que allá en la ciudad no se pueden hacer. Para mí significó venir a esta escuela… significó empezar un nuevo capítulo en mi vida; un capítulo más hermoso y estoy muy alegre en esta escuela”, describió.

Además, Bruno forma parte de la primera generación de la escuelita The Reef Rescue School.

“Somos como los fundadores, los pioneros de esta escuela y a mí se me hizo muy bonito porque todas las actividades que nos enseñaron, las clases se me hicieron muy interesantes; aprendí mucho sobre los corales y sobre cómo cuidar el océano, que es una parte muy bonita de nuestro planeta”, narró.

Sereno, sonriente y elocuente, comparte que aprendió que los corales son organismos vivos formadores de arrecife, de gran importancia ambiental para el planeta; lo que más le gustó de bucear y conocerlos, fueron sus colores y su variedad.

También le preocupan las amenazas que se ciernen sobre los arrecifes, derivadas de la crisis climática, que no le es ajena. 

“Se siente muy feo, ya que nosotros mismos estamos dañando nuestro propio planeta”, dijo, para luego proponer acciones personales que puedan mitigar el impacto ambiental, como el reciclaje, la reducción de plásticos, apagar las luces que no se ocupan y moderar el uso del automóvil, del gas y el agua.

Si tuviera que marcharse hoy, Bruno se llevaría consigo el modelo escolar del que ha sido parte.

“Yo me llevaría la Reef Rescue School a otros lados, porque fue algo que me marcó mucho, algo que me demostró, algo que me enseñó la pasión que le tengo al mar y a la Biología Marina. Me llevaría el modelo para replicarlo en otros mares, en otras ciudades”, dice.

La Escuela Azul de Puerto Morelos reconocida por la Unesco que transforma vidas y forja a guardianes del arrecife
La Escuela Azul de Puerto Morelos reconocida por la Unesco que transforma vidas y forja a guardianes del arrecife. Foto: Adriana Varillas

Si este centro educativo –la Secundaria Técnica– constantemente acechada por apetitos inmobiliarios, desapareciera, el muchacho no dudaría en oponerse.

“Si demolieran esta escuela nos sentiríamos muy mal, porque esta escuela es donde varios compañeros vienen a escaparse de la rutina, ya que casi nunca van a la playa con su familia o no pueden por situaciones económicas y si la demolieran estaríamos devastados porque es una muy buena oportunidad para mejorarla (…)

“Ojalá que no la destruyan y no construyan algún hotel aquí o algo, porque en efecto es una de las únicas, si no es que la única escuela frente al mar, en México”, afirmó.

En esa tesitura, responde que, de poder pedir algo a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, le solicitaría apoyar a este centro escolar.

“Yo le diría a nuestra escuela actual que pudiera mejorar la escuela, ya que está, no sé, en situación muy desgastante, muy fea (…)

A Sheinbaum Pardo le sugeriría también impulsar convenios o leyes para reforzar la protección al medio ambiente y que “se castigue, se sancione realmente a las personas que están dañando el medio ambiente y que no se hicieran tantos ecocidios”.

El adolescente, quien previo a su viaje y residencia en Puerto Morelos quería estudiar actuación, ahora sueña con ser biólogo marino, una anhelo que le surgió aquí, en donde se declara fascinado por “los misterios que esconde el mar”, sus colores y la vida en la costa. 

Entre sus miedos, reconoce el temor de que la Humanidad se autodestruya y “que seamos una perdición para nuestra propia raza”.

Hay esperanza, “rendirse no es opción”: Robin Brown

Maestro de inglés durante 25 años, Robin Brown diseñó el modelo de la Reef Rescue School para contribuir –desde el ámbito educativo– a poner un grano de arena que permita enfrentar a las y los que vienen, la enorme problemática ambiental que cruza hoy al planeta. 

“Cada día, los últimos 10 años son los más calientes de la historia del mundo”, lamenta, pero a pregunta expresa responde que rendirse no es una opción. 

“La única cosa que podemos hacer es continuar. Un paso al frente, un paso al otro frente, y la dirección… bueno, tenemos que hacerlo. Otra opción es llorar. No, no. Los niños merecen más nuestro esfuerzo, nuestro amor”, sostiene.

Algunos de sus estudiantes ya egresados tienen 18 o 19 años y comienzan a buscar empleo en este campo. Brown asegura que la conservación marina no solo es necesaria, sino también una opción profesional viable. 

La Escuela Azul de Puerto Morelos reconocida por la Unesco que transforma vidas y forja a guardianes del arrecife
La Escuela Azul de Puerto Morelos reconocida por la Unesco que transforma vidas y forja a guardianes del arrecife. Foto: Paola Chiomante

“Hay un camino de carrera que es muy lucrativo, que pueden ganar muy bien para su vida, para sus familias, pero al mismo tiempo ayudando a conservar el arrecife y el ambiente natural”, afirma.

En la actualidad, el gran reto es sostener –mediante donaciones– la operación de la Reef Rescue School, la remodelación de las instalaciones que le presta la Secundaria Técnica y sostenerse en ella.

Con miras a futuro, cuando termine el proyecto de cuatro años en Puerto Morelos, Robin sueña con replicar el modelo educativo en Belice y Honduras, abriendo ahí sus respectivas escuelas.

“Me gustaría crear, esta, una escuela en Belice y otra en Honduras… porque todo el arrecife, el segundo más grande del mundo, ellos tienen niños de una generación que deben saber, y tener esta información para trabajar a conservar el arrecife.

“Pero en esta escuela en particular, la Secundaria Técnica número 7 tiene una historia de 50 años. Era una escuela técnica de pesca y ahora es una escuela técnica de conservación y preservación. Los niños tienen un conocimiento y un amor por el arrecife que no tenían antes”, expresó.

La Escuela Azul de Puerto Morelos reconocida por la Unesco que transforma vidas y forja a guardianes del arrecife. Foto: Paola Chiomante
La Escuela Azul de Puerto Morelos reconocida por la Unesco que transforma vidas y forja a guardianes del arrecife. Foto: Paola Chiomante

Como última reflexión, se plantea a Brown, si ante los escenarios cuasi apocalípticos que dibuja la Ciencia y la evidencia de la crisis climática que “nos alcanzó”, tiene sentido invertir esfuerzos en conservar lo que la humanidad, parece empeñarse en perder.

“Sí. Cuando tú ves en el mundo, alrededor, hay problemas enormes que yo no puedo controlar; hay gobiernos que están perdidos, de algunos países cerca de aquí (…) ¿Hay problemas? Sí, y la única cosa que podemos hacer es ayudar un poco.

“Si yo puedo ayudar a un niño para trazar un nuevo camino, que nunca pensaba de trabajar en este mundo de conservación del mar, esto es muy exitoso, esto vale la pena”, concluye.