Los NO de los aspirantes ante el sargazo

Los NO de los aspirantes ante el sargazo

NO deja de sorprender la habilidad de algunos políticos para hablar de casi todo menos de los problemas reales. Me explico. ¡Ah!, pero antes, un paréntesis (mis maestros universitarios decían: “Eviten iniciar frases con negaciones…”). Lo tengo muy presente, pero esta vez es inevitable; ya verán por qué.

NO entiendo el silencio manifiesto del Heredero Paciente (Eugenio Segura), del Aduanero Madrugador (Rafael Marín) y de la Alcaldesa Vitrina (Ana Paty Peralta) respecto al gravísimo problema del sargazo.

NO a la narrativa cómoda y descafeinada

NO podemos evitar el recale del sargazo en esta época del año, pero lo que sí debemos exigir es un planteamiento real a quienes aspiran a ser gobernantes; sus discursos son cosméticos, solo por encimita, no se comprometen con la realidad.

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Es muy sencillo hacer campaña desde la comodidad de un puesto público o bajo el cobijo de un padrino político; hay que mojarse los zapatos en la arena…

NO, señoras y señores, así no es como se conecta con la gente. Al pueblo se le habla con sus mismas palabras, con sus mismos problemas, con sus mismas demandas.

La pregunta es:

¿Por qué quienes ya están construyendo una narrativa de gobierno demasiado adelantada han sido omisos sobre el principal desafío de Quintana Roo?

Labor compleja, pero hay que entrarle

NO sería honesto de mi parte dejar de reconocer el esfuerzo que hace la Operadora Silenciosa (Estefanía Mercado) sobre el tema del sargazo; cotidianamente aborda el problema, convoca a la ciudadanía a sumarse a la recolección del alga marina, se reúne con el sector hotelero y muestra interés por encontrar una salida viable. Labor compleja, ingrata y probablemente insuficiente, por cierto, pero alguien tiene que entrarle.

¿De qué hablan la y los aspirantes?

La Alcaldesa Vitrina aborda el tema desde una óptica administrativa. Su narrativa se centra en:

  • Limpieza de playas.
  • Imagen turística.
  • Cifras de recolección.
  • Trabajo coordinado.

NO aparecen planteamientos de fondo sobre:

  • Salud pública.
  • Impacto económico estructural.
  • Investigación científica.
  • Financiamiento permanente.
  • Aprovechamiento industrial del alga.
  • Adaptación al cambio climático.

El Heredero Paciente NO tiene una narrativa propia. El senador acompañó a Ana Paty en la campaña “Todos contra el Sargazo”, pero no hay una propuesta política específica.

El énfasis de sus discursos está en:

  • La Cuarta Transformación.
  • El desarrollo de Quintana Roo.
  • La agenda de bienestar.
  • Su actividad política y legislativa.

El Aduanero Madrugador, sin duda, es a quien menos le interesa el tema del sargazo. Entre comerciantes, movilidad, productividad y unidad política, el sargazo sigue esperando turno en la agenda.

El sargazo no genera votos

Así, estos tres aspirantes a la sucesión han construido narrativas sobre unidad, bienestar, transformación, desarrollo y cercanía con la gente, pero ninguno ha colocado al sargazo en el centro del debate público como el principal desafío ambiental, económico y sanitario que enfrenta Quintana Roo.

NO se trata de reclamarles una solución sacada de la lámpara de Aladino; se trata de evidenciar que ningún aspirante visible ha puesto sobre la mesa preguntas como:

  • ¿Qué hacer con los impactos sobre arrecifes, acuíferos y salud pública?
  • ¿Cómo proteger a la industria turística ante una crisis que llegó para quedarse?
  • ¿Cuál será la política ambiental del próximo sexenio?
  • ¿Cómo aprovechar científicamente el sargazo y no solo retirarlo de las playas?
  • ¿Qué presupuesto permanente requiere Quintana Roo para enfrentar el problema del sargazo?
  • ¿Debe México impulsar una estrategia internacional para todo el Caribe?

En mi humilde opinión, resulta paradójico que, en un estado que vive del mar y del turismo, quienes aspiran anticipadamente a gobernarlo hablen de casi todo, menos de aquello que amenaza la viabilidad del modelo turístico que sostiene a Quintana Roo.

Una última reflexión, con el permiso del respetable

NO podemos pensar que el sargazo es asunto exclusivo del gobierno.

NO podemos solo criticar a quienes buscan sumar voluntades para combatir un proceso natural que, en efecto, perjudica a un estado como el nuestro.

NO existe presupuesto que alcance ni autoridad que baste cuando la sociedad decide permanecer espectadora.

NO olvidemos algunos planteamientos clásicos de la idea de Estado y sociedad; sin el ánimo de parecer petulante al acudir a ideas europeas de otras épocas, me permito compartirles la siguiente que, en lo personal, me hace mucho sentido y aplaudo.

Hace casi dos siglos, Alexis de Tocqueville advertía que las democracias más sólidas son aquellas en las que los ciudadanos no esperan todo del Estado, sino que participan y se organizan para enfrentar los desafíos comunes.

Y, en este caso, la naturaleza ya puso el tema sobre la mesa, pero los políticos aún no.

¿Qué opinan?

Nos vamos leyendo.