Columnas y especiales (2)

Cuando hay enemigo común, el tablero cambia sin aviso

Dicen que nada une más a las personas que tener un enemigo en común.
Y en política, más que dicho, es método.

Les cuento que en una cena a la que suelen invitarme los viernes, platiqué largo y tendido con una mujer bien enterada, quien me aseguró que cada vez se verá más cercanía entre la gober Mara Lezama y la Operadora Silenciosa (Estefanía Mercado).

Y claro, la pregunta —para seguir con la consistencia del refrán— fue: ¿y a quién comparten como enemigo? Y, pues, afloró el nombre que se están imaginando: Rafa Marín (Aduanero Madrugador).

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¿Se acuerdan de este duro y letal golpe al sitio donde exponían animales sobre la 5ta Avenida en Playa del Carmen? Ese lugar se clausuró por tercera vez, y parece que esta será la definitiva, con toda la colaboración entre el municipio de Playa y la fuerza del estado.

Fue tan precisa la ejecución que ni la Profepa se dio cuenta de la bola rápida que le pasó por entre las piernas, ni el pitazo les llegó a tiempo, y eso que, según los encargados del sitio, tenían todos los permisos en orden.

El operativo resultó ser exitoso, contrario a las veces anteriores en las que la exalcaldesa panista, Lili Campos, simplemente se quedó con las ganas de abrir jaulas y llevarse la foto de portada en los medios. ¿Le faltó garra o le sobró colmillo?

Si ustedes vieron las imágenes del cierre espectacular del establecimiento, recordarán las palabras del dueño de Animalandia Maya, Félix Sandoval, cuando era arrestado por los elementos de la policía de Playa… Esposado, lanzó: “Esta es una venganza política…”. Y, como suele pasar, la frase no explica nada, pero sugiere todo.

Un amigo que paseaba ese día con su perro por la tumultuosa avenida playense fue uno de los tantos mirones que se detuvieron a observar el operativo. Estaba fascinado, mirando en vivo y a todo color la acción que solo se comparaba con la escena de un filme palomero de Netflix; eso me lo dijo él, yo solo cuento la historia.

El caso es que, entre los curiosos, le llamó la atención una mujer que rompió el guion y, más rápida que furiosa, increpó a la Operadora Silenciosa, reclamándole su desatención por no recibirla en sus oficinas para pedirle una entrevista de trabajo. La imagen de la señora tratando de distraer a la presidenta causó la curiosidad de mi viejo amigo que, por sus largos paseos por la Quinta, ya no se chupa el dedo tan fácil.

Bajo el mangle

Estuve el domingo en Chichén Itzá acompañando a unos familiares veracruzanos y, mientras recorríamos la amplia y bien diseñada zona arqueológica y de camino hacia el Observatorio, me topé con un viejo conocido del servicio público quien, tras reconocerme, compartió conmigo una buena charla bajo el sol indómito de Yucatán.

De entre los temas abordados, uno llamó poderosamente la atención: me confesó que el Programa de Desarrollo Urbano de Playa del Carmen está atrasado debido a que no hay “acuerdos”.

Yo recordé que Hernán González, secretario de Ordenamiento Territorial del ayuntamiento, comentó a medios de comunicación que solo faltaba integrar las opiniones de la sociedad y que estaría listo para mediados de mayo. ¿Será?

Este PDU es el documento que dará viabilidad al enorme crecimiento que tiene Playa del Carmen: vialidad, transporte, áreas verdes, terrenos abandonados, etcétera.

Ante mi sorpresa por la revelación que hacía mi amigo sobre la falta de acuerdos respecto a algo tan importante y necesario para el ayuntamiento, él remató con algo que me alertó aún más:

Uff, nuestro atraso no se compara con el de Tulum; el PDU de allá lleva muchísimos años sin salir y, por lo visto, ni saldrá.

Nos vamos leyendo.

Emilio Balam