Cuando Playa del Carmen todavía no se consolidaba como municipio de Quintana Roo, ya existían los primeros ciudadanos que aportaron al sistema de justicia de la localidad. Su trabajo era levantar cadáveres y atender los infortunios que muchas personas sufrieron al buscar oportunidades de vida en el sureste del país.
En NewsDay Caribe abrimos una ventana al alma de nuestra región con “Historias de Playa”, un espacio donde cada semana daremos voz a quienes han construido, transformado y dado identidad a este rincón del país. Desde las arenas de Playa del Carmen, Tulum, Cancún, Cozumel, hasta Chetumal, compartiremos conversaciones íntimas con mujeres y hombres cuyas vidas están entrelazadas con el crecimiento y la esencia del Caribe mexicano. Son relatos que nacen frente al mar, cargados de memoria, esfuerzo y pasión, y que hoy queremos preservar como huellas vivas de una tierra que no deja de reinventarse.
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En esta edición de “Historias de Playa”, NewsDay Caribe entrevistó al maestro en Derecho, Gustavo Adolfo Prado Arana, quien fue uno de los primeros agentes del Ministerio Público de Playa del Carmen, nombrado regidor en Felipe Carrillo Puerto y, años después, líder del extinto partido de izquierda PRD.

Los orígenes: de Veracruz a Quintana Roo
El jurista nació en Córdoba, Veracruz, y se mudó con su padre, Ponciano Prado Flores, al ejido Sabido Riondo, en Chetumal, cuatro años antes de que Quintana Roo se convirtiera en entidad federativa, en 1974. Tenía apenas 14 años de edad y pudo estudiar en la escuela Belisario Domínguez. Gustavo Adolfo recuerda haber visto caimanes en Chetumal, en una época en que toda la gente se conocía y vivía en el campo.
“El sitio es lo que ahora se conoce como El Parque de Caimanes, en donde antes sí llegaron a existir estos ejemplares”, dijo.
Destacó que su padre era propietario del negocio Tortón y, como era trailero, se encargaba de transportar alimentos desde la Central de Abastos de la Ciudad de México hasta la capital del estado.

Gustavo Prado reveló que llegaron muchos veracruzanos a la región, ya que fue la época en que la Federación invitó a mexicanos de otros estados a poblar la Riviera del Río Hondo, en el territorio de Quintana Roo, porque los ingleses estaban extrayendo ilegalmente las maderas preciosas: talaban los árboles en lo alto de La Unión y los hacían flotar río abajo hasta que los barcos los recogían.
El primer ministerial de Playa del Carmen que luchó por la justicia
Al ser Chetumal la capital administrativa del estado, Gustavo Prado tuvo la oportunidad de ingresar a la Procuraduría General del Estado. El 16 de noviembre de 1990 fue trasladado a Playa del Carmen como auxiliar de agente del Ministerio Público del Fuero Común para todo el estado.
Gustavo Prado comentó que, al arribar a Playa del Carmen, conoció a familias fundadoras como los Quian y los Aguilar. En aquel entonces, en el pueblo de pescadores solo existían dos taxis: el uno y el dos.
Dijo que fue una época de intensa migración de personas, cuando apenas comenzaba la construcción de la colonia Gonzalo Guerrero y del complejo turístico de lujo Playacar.

Los delitos en los años 90: una Playa del Carmen muy distinta
Al ser parte de la historia policiaca de Playa del Carmen, el exministerial recordó que los delitos de los años noventa eran muy escasos: la gente podía dejar sus bicicletas en la puerta de sus casas sin que se las robaran, y los conflictos entre la población se limitaban a asuntos familiares.
Gustavo Prado reveló que las primeras investigaciones que realizó en Playa involucraban el robo de pertenencias a extranjeros en las playas, cometido por personas provenientes, varios de ellos, de Tabasco. El modus operandi consistía en lanzar un anzuelo largo y caminar jalando las pertenencias de los bañistas.
Entre las peleas maritales de la época —que hoy podrían tipificarse como violencia familiar—, Gustavo Prado recordó haber atendido la queja de la hija del maestro Felipe, quien acusó a su esposo, Román Quian, de golpearla y de ser drogadicto. Román Quian, quien fue presidente municipal de Playa del Carmen en ese entonces, tenía 21 años de edad y fue catalogado por el exministerial como un joven impulsivo, al igual que su esposa, pues ambos eran hijos de ejidatarios.
“No pudimos comprobar los golpes; a lo mejor había violencia psicológica, pero este delito no estaba tipificado en ese tiempo”, dijo.
La geografía de la justicia: sedes, territorios y distancias
Gustavo Prado señaló que el casco histórico de Playa del Carmen estaba situado en el parque Leona Vicario, donde se encontraban la Agencia del Ministerio Público, la Policía Judicial y la Seguridad Pública. Ese edificio es hoy la sede de CAPTA, de la Secretaría de Turismo municipal.
En la esquina del parque estaba la Delegación Municipal, pues Playa del Carmen pertenecía entonces a Cozumel, y su encargado era el profesor Lucio Cantú. Señaló también que el área donde hoy se ubica la cancha de baloncesto del parque Leona Vicario fue en su momento un potrero con vacas y ganado.
Indicó que el único edificio institucional bien construido era la escuela “Niños Héroes” y el centro de salud, que hoy son las oficinas de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).

Sin embargo, el trabajo del Ministerio Público en Playa del Carmen era sumamente complicado, ya que su competencia no se limitaba al municipio: abarcaba la Zona Maya de Transición, desde Tulum hasta Cobá y Chechen, así como el municipio José María Morelos.
Ante cualquier accidente con personas heridas o muertas, Gustavo tenía que trasladarse hasta el lugar de los hechos. Como no existían líneas telefónicas, la gente debía llegar hasta Playa del Carmen para dar aviso al ministerial e iniciar la averiguación, lo que dificultaba enormemente su trabajo por las grandes distancias y los caminos de terracería.
Dijo que muchos ciudadanos aparecían ahogados y él se encargaba de recuperar los cuerpos y dar fe de los hechos.
“Yo era itinerante, así se llamaba en esa época; realizaba el trabajo forense y llamábamos a la única funeraria de Cancún. Me tocó levantar cadáveres y subirlos a la camioneta. Las personas ahogadas que tenían tres días, que cuando los agarrabas se despedazaban. Te llegas a acostumbrar al olor fétido y a las situaciones”, destacó.
De ministerial a actuario: embargos, hoteles y un tigre en Akumal
Pasaron los años y, con 48 años de edad, Gustavo Prado solicitó su cambio al Tribunal Superior de Justicia para desempeñarse como actuario, adscrito al Juzgado Mixto de Primera Instancia del Partido Judicial de Solidaridad.
Las notificaciones que realizaba eran de carácter mercantil: deudas y embargos en los que los bancos demandaban a grandes consorcios y hoteles por incumplimiento de pago. El instituto bancario de referencia en aquel entonces era el Banco Atlántico.
“Cuando era actuario y me tocó llevar la notificación de embargo, una vez allá en Akumal, en el hotel Akumal Sur, que pertenecía a un mexicano, me soltaron un tigre cuando estaba en su sala; casi me muerde”, dijo.
Indicó que, como muchos playenses de entonces, disfrutaba de la playa: aguas cristalinas y baños nocturnos a las 12 de la noche. Aseguró que el mar era tan transparente que podía compararlo con la piscina más grande del mundo: incluso de noche, bajo la luz de la luna, podía ver sus pies sumergidos.

Gustavo Prado informó que, desde su llegada a Playa del Carmen, observó que las comunidades estaban segmentadas: los tabasqueños se casaban entre sí, y los mayas con los mayas. Así se fueron conformando las familias. En su caso, el jurista tiene una descendencia de ocho hijos y, en su segundo matrimonio, eligió a una mujer peninsular, pues ya se había adaptado a las costumbres del sureste.
El brazo izquierdo: activismo político y militancia en el PRD
El maestro en Derecho fue uno de los líderes perredistas en Playa del Carmen y en el resto de Quintana Roo. Su vena activista inició cuando tomó un curso de “Enseñanza Política” en el Partido Popular Socialista y viajaba a capacitarse a la Ciudad de México.
Gustavo Adolfo Prado indicó que en 1978, cuando estaba en la preparatoria, funcionarios estatales de la Ciudad de México llegaron a Chetumal y, al tener el perfil de quien busca la justicia y defiende a los más vulnerables, comenzó a leer sobre política y a involucrarse en ella.
“Cuando llegué a Playa del Carmen ya había sido regidor de Felipe Carrillo Puerto, alrededor de 1986. Pero en esa época, como estaba en la Procuraduría, no podía ser regidor”, dijo.
Precisamente en 1986 nació el Frente Cardenista, donde se unieron todas las izquierdas del país junto con otros partidos, entre ellos el Partido Socialista Unificado de México (PSUM) y el Partido Demócrata Mexicano (PDM), de extracción católica.
Indicó que, tras la derrota de Cuauhtémoc Cárdenas en la elección presidencial y el ascenso de Carlos Salinas de Gortari, fue cuando el ingeniero Cárdenas fundó el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Ser perredista y de pensamiento de izquierda en Playa del Carmen representó una resistencia constante, pues el Partido Revolucionario Institucional (PRI) era dominante en México. Prado sufrió discriminación dentro de sus propios centros de trabajo: jueces y compañeros lo marginaban en las dependencias donde laboraba.
Nadar contra la corriente fue complicado para Prado al defender al PRD, partido que, en su visión, representaba a los más pobres.
“Todo mundo decía: ‘Todos somos priístas’. Era difícil hablar con ellos. Para pintar las paredes con los colores amarillo y negro en las campañas políticas, lo teníamos que hacer de noche, si no, llamaban a la policía”, dijo.

El abogado llevaba el control del comité de base en Playa del Carmen para sumar más adeptos al PRD en la región y luchar contra “los dinosaurios”.
La desaparición del Frente Cardenista dejó a todos sus seguidores dispersos. Tras asambleas internas, nació el PRD, cuyo primer presidente nacional fue Cuauhtémoc Cárdenas, con figuras como Porfirio Muñoz Ledo —quienes provenían del ala disidente del PRI—, señaló Gustavo Adolfo Prado.
El izquierdista dijo que le tocó ver tanto el nacimiento como el ocaso del PRD, cuando este partido se alió al PAN y al PRI hace pocos años. Hoy, el ideario de izquierda se ha volcado en Morena, cuyo líder principal sigue siendo Andrés Manuel López Obrador.
¿Qué es ser playense?
Gustavo Adolfo Prado Arana señala que ser playense, en sentido estricto, significa haber nacido en Playa del Carmen, pues eso define el gentilicio. Sin embargo, para él, los verdaderos playenses son los fundadores: esas familias de pescadores que llegaron desde Felipe Carrillo Puerto, abrieron una brecha en la zona y se quedaron.

Con el tiempo comenzaron a llegar inversionistas que, al establecerse en Playa, se preocupan por su capital y por el cuidado del municipio. En ello también participan las nuevas generaciones, que impulsan la preservación de las playas. Lo que lamenta es que algunos inversionistas extranjeros bloqueen el acceso de los nacionales a las playas.








