El Mureco en Tulum (Museo Regional de la Costa Oriental), ubicado en el Parque Jaguar, es una ventana al pasado que permite que la gente local, los turistas y hasta especialistas —como Alfredo Moreira Quiroz, arquitecto especializado en restauración arqueológica— arriben a este mágico sitio y conozcan los descubrimientos del mundo maya, así como un acervo de 350 piezas de esa gran civilización.
Es el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) la institución encargada de preservar, dar mantenimiento y difundir las maravillas que tiene el Mureco en el noveno municipio.
Alfredo Moreira compartió con News Day Caribe que arribó junto con su hija para conocer la zona maya de la Península de Yucatán.

Tres salas con piezas desde el Pleistoceno Tardío hasta la civilización maya
El lente de esta casa editorial captó al visitante recorriendo las tres salas de exposición del Mureco, donde se exhiben piezas del Pleistoceno Tardío (40,000 a 10,000 años antes de nuestra era) hasta la presencia de los mayas.

El arquitecto especialista en restauración indicó que le gustó del Mureco la exposición de la parte prehistórica de la zona y las piezas mayas, que dan muestra de una organización muy cuidada y con piezas espectaculares.

El camino de Alfredo Moreira hacia la restauración arqueológica
Relató que el interés que tiene por México se debe a que, en su juventud, le interesaba el tema de la restauración, y tuvo la oportunidad de ganar una beca para llegar al país a estudiar en la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía Manuel del Castillo Negrete (ENCRyM), en Churubusco, Ciudad de México.
Alfredo Moreira, originario de Uruguay, permaneció en la República mexicana en la ENCRyM para hacer una tesis sobre la zona arqueológica de Mitla, Oaxaca, que le sirvió para su maestría y que, posteriormente, aplicó en un proyecto de un par de años en el mismo sitio para la restauración de Mitla.
De acuerdo con información del INAH, Mictlán, que en náhuatl significa “lugar de los muertos”, fue el nombre que dieron los mexicas a este lugar. El nombre zapoteco es Lyobáa, identificado como “lugar de descanso”, “sepultura”, “tumba”, “lugar abundante en cadáveres” o “cementerio”, según diversos autores.

Las reglas de la restauración arqueológica: “no reconstruir, no inventar”
Explicó que está prohibido que los especialistas que trabajan en la arquitectura arqueológica recreen elementos nuevos en los asentamientos de las diferentes civilizaciones del mundo.
“Y si trabajamos para hacer cosas nuevas, para evitar que no se derrumbe el edificio, se indica que realmente es nuevo. No reconstruir, no inventar”, destacó.
Comentó que los materiales que utilizan para preservar las ruinas mayas y de cualquier civilización de Mesoamérica son el cemento e incluso vigas de acero, que también están presentes en la zona arqueológica de Tulum.
Alfredo Moreira indicó que en Uruguay no cuentan con zonas arqueológicas como las de México, y que solamente cuentan con edificios correspondientes al periodo colonial.
Señaló que trabajó poco tiempo en temas de arquitectura colonial, pero que restauró la casa del gran cantor Carlos Gardel, quien, como es sabido, nació en Uruguay, aunque su fama la hizo en Argentina.
Turistas destacan la organización de las exposiciones del Mureco en Tulum
Asimismo, los turistas Edgar Reveles, residente en Quintana Roo, y Amel Ajaj, de Panamá, expresaron que el Mureco es bello y que les impresiona lo bien organizadas que están las exposiciones.


Aunque es más fácil para quienes cuentan con una unidad móvil ingresar al Parque Jaguar para conocer el museo del INAH, falta más difusión sobre el vehículo eléctrico que opera dentro del Área Natural Protegida, donde los visitantes, con tan solo 20 pesos, pueden trasladarse al Mureco.








