Las micromovilidades necesitan de inversión en la ciudad para garantizar la circulación segura de patinetas y motocicletas eléctricas. No obstante, este nuevo sistema de transporte, promovido por empresas asiáticas, podría generar un grave problema de contaminación, ya que no existe actualmente una recicladora que reciba las pilas de litio de estos vehículos, advirtió el empresario del sector de micromovilidad, Fernando Peimbert Palomares.
Señaló que, ante el crecimiento de las micromovilidades y la escasa información al respecto, es urgente la creación de una planta de reciclaje de litio y la capacitación de personal especializado en el manejo de este recurso natural.
“China es enorme y está creciendo muchísimo con la tecnología, y lo que está haciendo el país asiático es mandar lo que ya es obsoleto para ellos; nos lo venden barato y nosotros lo adquirimos, pero no le decimos a la gente que está comprando una bicicleta eléctrica con una batería de plomo que tiene una fecha de expiración”, explicó el empresario.
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Añadió que es común que quienes compran una patineta eléctrica fabricada en China enfrenten fallas en seis meses, ya que el equipo se rompe.
“Se puede comprar una nueva batería y reciclar la anterior, pero te venden algo sin avisarte, y el gobierno no debe permitir que estas grandes empresas compren la chatarra de China para venderla aquí en México, porque no nos beneficiamos en la cuestión ecológica”, sostuvo.
Durante la exposición sobre la regularización de las micromovilidades en Playa del Carmen, varios regidores coincidieron en que el futuro apunta hacia una “revolución eléctrica” que responde a la economía de muchos usuarios y a la practicidad del transporte en patinetas o patines eléctricos.
La importancia de los cascos
El regidor Orlando Muñoz advirtió sobre los riesgos para los usuarios que hacen un mal uso de estos vehículos, viajando sin casco, sin luces, con más de una persona y circulando en sentido contrario por las calles.
Fernando Peimbert señaló que en países como España ya existe una regulación para el uso de micromovilidades, con radares que limitan la velocidad de los patines eléctricos. En México, ciudades como Guadalajara y la Ciudad de México han comenzado a impulsar normativa y regulación al respecto.
Indicó que las ciclovías en Playa del Carmen son una buena opción para que los jóvenes que conducen scooters puedan desplazarse, aunque aún falta mucha infraestructura para cubrir toda la ciudad.
Destacó que un patín eléctrico puede alcanzar velocidades de hasta 35 kilómetros por hora, mientras que una bicicleta avanza entre 15 y 20 km/h. “Si hay infraestructura para que la gente se mueva por las calles, no tiene por qué caminar por la ciclovía”, dijo.
Además, lamentó la falta de cultura vial entre los usuarios, quienes muchas veces no utilizan señas para indicar giros o cambios de dirección, lo que impide una comunicación efectiva con automovilistas. “Falta mucha educación vial”, subrayó.
Peimbert mencionó que apenas algunas compañías ofrecen seguros para quienes conducen patinetas eléctricas, y recomendó instalar GPS como medida de protección en caso de robo. Señaló que el precio promedio de una patineta eléctrica comienza en los seis mil pesos.
Finalmente, opinó que aplicar una tenencia o exigir placas a estos vehículos solo tendría sentido si la ciudad ofreciera la infraestructura adecuada.
“Si yo veo que estamos como Ámsterdam o Finlandia, pues sí pago mis impuestos porque sé que están allí, pero voy a pagar mis impuestos y no lo veo reflejado”, concluyó.








