De acuerdo con cifras del estudio sobre violencia contra niños y adolescentes en México, de los 11.7 millones de personas de 12 a 17 años que asistían a la escuela en México, al menos el 28% reportaron haber sido víctimas de acoso escolar en los últimos 12 meses. Esto eleva a 3.3 millones de estudiantes adolescentes la cantidad de víctimas de esta forma de violencia en el país.
El bullying o discriminación por color de piel, etnia y apariencia física es la principal forma de violencia psicológica y emocional que se presenta en diversas secundarias de Cancún, según la opinión de varias jóvenes que serán embajadoras en diversas escuelas para prevenir esta situación.
Larissa Carrillo Hernández, estudiante de secundaria, indicó que en su escuela se burla y discrimina a las personas con sobrepeso. Incluso mencionó que algunos maestros no les permitían hacer ejercicio, diciéndoles que no podrían hacerlo, cuando todos los alumnos deberían tener las mismas oportunidades y derechos.
A su vez, Irma Madrigal Canché comentó sobre el bullying que sufren muchos compañeros por su etnia, por tener rasgos indígenas, hablar algún dialecto o simplemente por su tono de piel morena.
El objetivo de este programa es concientizar a la población estudiantil sobre el bullying y los derechos que tienen los adolescentes, como la libertad de expresión, identidad, elegir sus estudios y la no violencia, entre otros.
La burla disfrazada de “broma”, pero con crueldad, ha existido desde hace mucho tiempo; la mayoría de nosotros la hemos vivido en alguna etapa escolar. Actualmente, esta situación ha alcanzado cifras alarmantes debido a la influencia de las redes sociales sobre “cómo debe verse” un adolescente. Aquellos que no se ajustan a este canon de belleza son víctimas de discriminación y malos tratos por parte de sus compañeros.
Se calcula que de cada diez alumnos, tres sufren violencia de manera constante por parte de sus compañeros.
Las jóvenes serán capacitadas en estos temas y llevarán el mensaje a través de pláticas con especialistas a la población estudiantil.
En una primera instancia, se tiene la meta de alcanzar a casi 1,000 jóvenes para que tomen conciencia.








