Los datos hablan por sí solos y en esta ocasión servirán para avergonzar a una institución: a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Alguien debiera sugerirle a la paraestatal que omita de su página la historia de su origen; ahí se narra que en 1937 México tenía 18 millones de habitantes y apenas siete millones contaban con electricidad. El servicio estaba entonces en manos de tres empresas privadas: una canadiense, otra estadounidense y la Compañía Eléctrica de Chapala.
¿El problema? Según la propia CFE, las interrupciones eran constantes y las tarifas muy elevadas.
Por eso, el 14 de agosto de 1937 nació la Comisión Federal de Electricidad, con una misión bastante clara: organizar y dirigir un sistema nacional de generación, transmisión y distribución de energía eléctrica.
Dicho de otra manera: la CFE nació, entre otras cosas, porque en México se iba la luz, o sea, había apagones constantes y las tarifas eran altas. ¡Qué ironía!
Estamos en 2026, a punto de que la Comisión cumpla 89 años, y en Playa del Carmen los ciudadanos podrían pensar que la historia se quedó atrapada en 1937.
“Justicia energética”, a todas luces una falacia
Pero aún hay más, como decía el clásico de la televisión, la propia CFE habla hoy de “justicia energética” un concepto nuevo y cargado de responsabilidad social, y dice que la energía debe ser suficiente, segura, asequible, confiable y ambientalmente responsable. La definición es impecable.
El problema, amigas y amigos es cuando uno sale de la página institucional y entra a Playa del Carmen. Aquí los apagones llevan años.
Y este lunes 10 de agosto volvió a ocurrir.
En las inmediaciones de Constituyentes y Lilis, donde se construye un nuevo Chedraui, los apagones provocaron nuevamente la molestia bien justificada de vecinos. La protesta terminó con la quema de basura generada por la propia obra del supermercado.

Conviene precisar que no se trató de una manifestación multitudinaria, sino de una acción puntual de personas de una misma familia. Aunque no por eso hay que perder de vista lo importante: el hartazgo sí es colectivo.
A río revuelto…el tema electoral sale a la luz
Recuerdo cuando Lili Campos gobernaba Playa del Carmen desde el PAN, los apagones servían para construir una narrativa muy sencilla: si el gobierno municipal fuera de Morena, esto no sucedería.
¿Y qué creen? Exacto, hoy gobierna Morena y la luz se sigue yendo.
El problema no era ni será de un partido político; cuando se va la luz, se apaga el aire acondicionado del morenista, del panista y del priísta. Se apaga el refrigerador del que votó por un partido y del que votó por otro, o incluso por el que decidió no darle su voto a ninguna fuerza política.
Entonces podemos concluir después de 89 años que el problema no es de colores. Es de infraestructura, capacidad, mantenimiento, planeación, pero sobre todo de tolerancia cero ante la corrupción.
Candil de la calle oscuridad de su casa
La CFE tiene la responsabilidad principal de garantizar el suministro eléctrico. Pero el Ayuntamiento tampoco puede desentenderse de un crecimiento urbano que ha sido acelerado y, en muchos momentos, desordenado. La discusión sobre el PDU y la planeación de la ciudad no es un asunto burocrático: también tiene consecuencias sobre los servicios que sostienen la vida cotidiana.

Hoy el Ayuntamiento de Playa del Carmen tiene una oportunidad histórica para darle la vuelta a una narrativa tramposa y exhibir a una institución deficiente y poco comprometida con el servicio de calidad. El Programa de Desarrollo Urbano es una ventana que puede dejar entrar la luz que tanto le hace falta a Playa.
A velocidad de la luz
El sargazo tiene un origen marítimo y plantea un desafío que ningún gobierno puede resolver por sí solo. La violencia tiene causas múltiples y profundas.
Pero la electricidad tiene algo diferente: existe una institución pública cuya razón de ser es garantizar que llegue. Por eso la pregunta de fondo no es solamente por qué se fue la luz el lunes, y el martes y quizá hoy.
¿Por qué se sigue yendo la luz en una ciudad que lleva más de una década creciendo a toda velocidad?
Y quizá una segunda pregunta sea todavía más incómoda: si la CFE fue creada hace 89 años para terminar con los apagones, ¿cuántos años más necesita para cumplir su razón de ser?
Playa del Carmen no debe acostumbrarse a vivir a oscuras.
Nos vamos leyendo.


