Integrantes del grupo defensor de la Reserva Ecológica Ombligo Verde presentaron un juicio de amparo que busca la suspensión inmediata de las obras de remodelación y ampliación de la Catedral de Cancún, en lotes de la Supermanzana 33, permutados a la Diócesis Cancún-Chetumal, colindante con esa área de preservación ecológica.

Falta de permisos y transparencia gubernamental en la ampliación de la Catedral de Cancún
El recurso legal fue promovido por los impactos ambientales provocados por los trabajos que se desarrollan más allá de lo que supuestamente se autorizó a la Diócesis, toda vez que la Secretaría de Ecología y Desarrollo Urbano no exhibió al grupo vecinal ningún documento que compruebe que existen permisos y para qué, salvo su dicho, se dijo esta mañana en conferencia de prensa.
Durante la asamblea informativa, Katerine Ender, quien brinda acompañamiento legal al grupo vecinal, dijo que además de solicitar la inmediata suspensión de la obra, también se busca que los trabajos sean clausurados y que, como reparación del daño, los lotes cedidos en comodato a la Diócesis se regresen al ayuntamiento y se anexen a la Reserva Ecológica.

Fragmentación histórica del ecosistema
Ender Córdova parte de que, aunque el predio no forma parte del polígono oficialmente decretado en octubre de 2012 como Reserva, ambientalmente forma parte de todo un ecosistema de alto valor, fragmentado por el ayuntamiento de Benito Juárez en el año 2000, cuando despojó al polígono conformado por las Supermanzanas 33 y 34 de dos hectáreas de terreno para cederlo a la entonces Prelatura, hoy Diócesis.
La construcción de la Catedral y ahora su ampliación han implicado –subrayó– la fragmentación de ese ecosistema, además de que ahora se realizan trabajos con maquinaria pesada y la remoción de flora, incluidos árboles de especies sujetas a protección especial, que no deberían tocarse conforme a los supuestos permisos que posee la Diócesis y que no han sido exhibidos por la autoridad.

Violaciones legales del ayuntamiento
La activista afirmó que la Dirección de Ecología, la Secretaría de Desarrollo Urbano y el área responsable de licencias de construcción no han podido justificar la legalidad de las obras.
Añadió que otra grave violación cometida por el ayuntamiento de Benito Juárez es la omisión de publicar el correspondiente Programa de Manejo de la Reserva, lo cual ha facilitado acciones no reguladas dentro del polígono y sus inmediaciones.
Indicó que esta omisión ha sido persistente desde que se decretó esta área ecológica municipal y afirmó que se ha solicitado la elaboración y publicación de dicho instrumento de gestión como parte del juicio de amparo.

Advirtió que mientras la Diócesis conserve la administración del predio y no exista un Plan de Manejo oficial, el ecosistema continuará expuesto a nuevas afectaciones.
Valor ambiental del Ombligo Verde supera al Parque Kabah
Presente en la asamblea vecinal, la bióloga Graciela Saldaña aseguró que si bien la superficie del Ombligo Verde es menor a la del Parque Kabah, contiene especies de flora y fauna que, por únicas, aumentan su valor ambiental y su importancia como pulmón verde.
La también expresidenta del Colegio de Biólogos, hace 25 años, quien se opuso a la construcción de la Catedral con base en la caracterización ambiental que elaboró el cuerpo colegiado, coincidió en que las obras de ampliación del templo y los trabajos alternos que se realizan deben suspenderse y que procede, incluso, la clausura inmediata.

Obras se extienden más allá de lo autorizado
Saldaña Fraire subrayó que no se entiende por qué si, según la versión del ayuntamiento, las obras de ampliación se limitan al templo localizado a un costado de la avenida Puertos, los trabajos se han extendido al extremo opuesto, sobre la avenida Ixcun.
La gravedad del tema estriba –explicó– en que las áreas en donde se están desmontando vegetación y arbolado forman parte de lo que debería ser el área de amortiguamiento que, legalmente, le corresponde a la Reserva Ecológica, pero que no se ha delimitado debido a la ausencia del Programa de Manejo.
“Las áreas de amortiguamiento tienen como función mitigar los impactos ambientales, como ruido, residuos y expansión urbana”, señaló, al agregar que tampoco se ha conformado un comité de vigilancia.
Ocultamiento de las obras con mallas
La bióloga informó que recientemente realizó un recorrido por las obras, confirmando que, pese a lo negado por las autoridades ambientales y federales, existen impactos en el sitio, que incluso ha sido cubierto por una malla para impedir que las y los vecinos y la ciudadanía en general puedan seguir atestiguando y documentando las actividades que se realizan.
En ese sentido, dijo que no se justifica el ocultamiento y desarrollo de obras en una zona en donde no se tiene autorización para realizar ningún trabajo.

Colusión entre autoridades y Diócesis
Ender manifestó que las autoridades minimizan lo que está sucediendo, porque en lugar de aplicar la ley, se coluden y se ponen de acuerdo con la Diócesis para permitirles actuar al margen de la normatividad.
Reprochó la ausencia de transparencia con relación a mostrar públicamente el expediente entero de la Catedral, que padece de vicios de origen, al haberse donado predios a su favor con uso de suelo para equipamiento urbano.
Reiteró que, de no ser escuchados a través de los cauces legales, se contempla la acción ciudadana directa, cerrando los accesos al predio de la Catedral.








