“Amaba tanto este lugar que me preocupaba mucho la contaminación” – ‘Bety’ Urtuzuastegui

Si existe un paraíso en la tierra, debe ser este. Eso fue lo que pensó Beatriz Urtuzuastegui Félix cuando vio Playa del Carmen por primera vez, en 1983.
La increíble comunión entre el azul turquesa del mar, las especies marinas y la inmensa selva rodeaban aquella villa llamada Playa del Carmen completamente virgen.



Sin imaginarlo, este lugar terminaría convirtiéndola en una de las acérrimas ambientalistas playenses, gracias a la creación de eco-ladrillos.
En la cuarta edición del especial “Historias de Playa”, NewsDay Caribe relata la vida de ‘Bety’, como simplemente conocen a Urtuzuastegui dentro de la sociedad playense.
| En NewsDay Caribe abrimos una ventana al alma de nuestra región con “Historias de Playa”, un espacio donde cada semana daremos voz a quienes han construido, transformado y dado identidad a este rincón del país. Desde las arenas de Playa del Carmen, Tulum, Cancún, Cozumel, hasta Chetumal, compartiremos conversaciones íntimas con mujeres y hombres cuyas vidas están entrelazadas con el crecimiento y la esencia del Caribe mexicano. Son relatos que nacen frente al mar, cargados de memoria, esfuerzo y pasión, y que hoy queremos preservar como huellas vivas de una tierra que no deja de reinventarse. ¿Tienes una historia que contar sobre el Caribe mexicano? Queremos escucharte. Escríbenos y forma parte de Historias de Playa. Contáctanos en: [email protected] En esta entrega presentamos el legado de Beatriz Urtuzuastegui, una emblemática defensora del medio ambiente y de la preservación de la esencia de Playa del Carmen. |
Inicio del “El Jardín de Todas las Personas”
Al estilo de la escritora Frances Hodgson Burnett, creó su propio jardín secreto llamado “El Jardín de Todas las Personas”, ubicado en la colonia Ejido.
Durante varios años, este espacio comunitario ha impulsado el aprendizaje ecológico, artístico y cultural, además de fortalecer la convivencia entre vecinos dentro de Playa del Carmen.







Recordó que llegó inicialmente con amigos provenientes de Holanda y de la Ciudad de México, quienes decidieron hospedarse en el hotel Blue Parrot.
‘Bety’ Urtuzuastegui mencionó que viajó desde el Aeropuerto Internacional de Cancún para posteriormente tomar el antiguo camino de terracería rumbo a Playa del Carmen.
“A ellos les encantaba porque Playa del Carmen era un lugar virgen y se asoleaban desnudos en la playa. Yo me enamoré completamente del lugar”, recordó ‘Bety’.
Posteriormente se mudó a Toronto, Canadá; junto con su hijo para trabajar y construir una nueva etapa fuera de México durante algunos años.
Fue hasta 1995 cuando regresó nuevamente a Playa del Carmen mediante un vuelo charter junto con una amiga, disfrutando otra vez las maravillas del Caribe mexicano.
Cuando llegó el momento de regresar a Canadá, ‘Bety’ decidió quedarse definitivamente en Playa del Carmen y pidió a su hijo vender todas sus pertenencias.
“Yo le dije a mi amiga: ‘Vete tú, yo me quedo. Allí está mi hijo, dile que venda todo, porque aquí me quedo.’ Me hospedé en el hotelito El Tucán”, relató.
La activista recordó que tenía 40 años de edad cuando finalmente decidió establecerse en Playa del Carmen y convivir directamente con familias pescadoras.
Entre esas familias conoció a María Elba Delgado, quien recibía accesos para Xcaret debido a que su padre vendió esos terrenos.
La ley de la selva
‘Bety’ Urtuzuastegui contó que dejó atrás una vida completamente citadina, rodeada de caos, tráfico, hacinamiento y smog.
Para luego sentarse frente al mar del Caribe mexicano y darse cuenta del espacio y libertad que había.
“¿Qué valoras más, la libertad o la comodidad?”, cuestionó ‘Bety’.
Mencionó que en Toronto, vivía en el décimo piso y, que el vaivén entre el estacionamiento y su departamento era tedioso.
“A veces me sentía como una rata bajando al hoyo y subiendo”, detalló.
Reveló que instaló una pequeña tienda de ropa de manta confeccionada por ella misma sobre la calle 4, entre Quinta Avenida y avenida 10.
La playense indicó que un ejidatario le vendió el terreno donde posteriormente creó el proyecto “El Jardín de Todas las Personas”, espacio convertido también en su hogar.
Su tienda alcanzó gran popularidad en aquella época, al grado que existían filas de personas esperando entrar a su local y comprar ropa de manta.
‘Bety’ recordó que cerraba diariamente de 2:00 a 5:00 de la tarde para tomar siesta y posteriormente bajar al mar lleno de peces, tortugas, mantarrayas, entre otros animales.
Informó que debía caminar por veredas completamente rodeadas de selva, utilizando una lata con vela encendida para iluminar el trayecto nocturno hacia la colonia Ejido.
De vender artesanías mexicanas dentro de centros comerciales en Toronto, ‘Bety’ pasó posteriormente a comercializar ropa confeccionada por ella misma y que aprendió a costurar en Canadá.
Compraba telas de algodón provenientes de Chiconcuac, Estado de México; principalmente de color blanco para vender en su local.
“Te sientas en esa playa y te das cuenta de lo insignificante que eres, porque no eres ni un grano de arena. Después ese granito de arena, tiene dos ojitos que pueden meter aquí, toda esa inmensidad del mar, ese color turquesa subyugante que tenía, era un color hermosísimo, que ya no existe”, aseveró.
Raíces y conciencia ambiental
La profunda conexión de ‘Bety’ con la naturaleza nació desde su infancia, debido a que originalmente creció dentro de un rancho en Culiacán, Sinaloa.
Indicó que los primeros habitantes de la colonia Ejido vivían con confianza y tranquilidad, sin miedo constante a sufrir agresiones por parte de otras personas.
La activista explicó que toda la roca caliza extraída de su terreno fue utilizada posteriormente para construir su vivienda dentro de la colonia Ejido.
Considera hermosa la piedra, porque al haber estado sumergida por siglos, contiene fósiles marinos, restos de conchas, cerebritos de mar y sales cristalizadas que todavía brillan cuando reciben directamente la luz solar.
Comentó que su vivienda se encuentra construida sobre una cueva natural y desde un principio entendió la importancia de respetar completamente el medio ambiente.




Por ello construyó una fosa séptica independiente, mientras otros vecinos conectaban directamente sus drenajes al subsuelo sin considerar posibles afectaciones ambientales futuras.
‘Bety’ mencionó que la construcción de dicha fosa le costó mucho dinero debido a las enormes piedras que existían debajo del terreno de su propiedad.
La activista señaló que, al cavar aproximadamente ocho metros bajo tierra, descubrieron que ya estaba contaminado por heces fecales dentro del cenote localizado debajo de su vivienda.
Primera lucha ambiental
Urtuzuastegui recordó que colaboró en el documental “Erosión” junto al periodista Carlos Underwood para denunciar daños ambientales causados por Calica.
Señaló que ayudó a Underwood a recopilar pruebas relacionadas con la contaminación del cenote ubicado debajo de su vivienda, derivada de aguas residuales, falta de planeación urbana y la falta de cuidado de la naturaleza.
Ingresar a “El Jardín de Todas las Personas” transmite actualmente una atmósfera muy lúdica y tal vez, se ligue a que la creación del proyecto eco-artístico y comunitario
La creación de este proyecto comunitario nació también porque sus nietas jugaban constantemente alrededor del área verde y del cenote abierto que posteriormente debió cubrirse definitivamente por la contaminación.

Impulso artístico y ecológico
‘Bety’ Urtuzuastegui informó que “El Jardín de Todas las Personas” nació principalmente para ayudar artistas locales que sobrevivían realizando actividades dentro de la zona turística.



Relató que muchos artistas prácticamente “limosneaban” mientras pasaban el sombrero en espacios turísticos, situación que la motivó a crear conciertos comunitarios gratuitos.
Entre los primeros grupos participantes estuvieron “Operativo Silla Móvil” y “El Coro de Playa del Carmen”, quienes encontraron espacio artístico dentro del jardín comunitario ecológico.
Comentó que, debido al gran recibimiento ciudadano en donde la cultura, el arte y la naturaleza se privilegiaban, “El Jardín de Todas las Personas” comenzó formalmente hace doce años mediante tianguis culturales realizados cada viernes y sábado.



La activista mencionó que este espacio comunitario nunca cobró renta o cuotas, porque siempre fue pensado como un proyecto ciudadano completamente abierto para toda población.
Sin embargo, Urtuzuastegui mantuvo siempre la meta de concientizar sobre ecología, impartiendo constantemente pláticas relacionadas con separación de residuos sólidos y contaminación ambiental.
Debido al acelerado crecimiento de Playa del Carmen, la contaminación avanzaba al mismo ritmo, porque cada semana llegaban familias completas a vivir.
“La cantidad de basura era impresionante. Imagínate ahora cómo está. En ese tiempo vinieron Las Ciudades Educadoras y puse una exposición en la plaza Fundadores, en donde llevaba mi televisión y mis videos, para mostrarle a la gente a separar la basura y no tirar las colillas de cigarros. Amaba tanto este lugar que me preocupaba muchísimo la contaminación”, expresó.
Aunque “El Jardín de Todas las Personas” dejó de operar hace tres años debido a su edad y la cordinación que conlleva, ‘Bety’ todavía presta ocasionalmente el espacio para temazcales y actividades culturales independientes de artistas o asociaciones civiles.


La activista sembró una semilla ecológica entre la población que acudía a talleres relacionados con separación de residuos y protección ambiental dentro de Playa del Carmen.

Informó que gran parte de sus alumnos continúa participando en la elaboración de eco-ladrillos, construidos mediante botellas PET rellenas con residuos plásticos compactados cuidadosamente.

Igualmente impulsó el programa “Grafitería”, enfocado en economía circular y el desapego a los objetos, para la reutilización comunitaria de ropa, zapatos, libros y objetos todavía útiles para otras personas.
‘Bety’ Urtuzuastegui criticó que en Playa del Carmen todavía falta demasiada educación ambiental, porque recoger basura resulta insuficiente sin conciencia ciudadana permanente.
Añadió que sería indispensable facilitar el teatro “Xamán-Há” a artistas locales, evitando cobros excesivos que limitan el desarrollo cultural independiente dentro del municipio playense.
Semillas de cambio
El fruto no cayó tan lejos del árbol, porque su alumno, Sam Gómez, un colombiano que regresó a su tierra, logró enseñar todo lo aprendido sobre separación de residuos sólidos.

En los talleres y pláticas en “El Jardín de Todas las Personas”, Sam Gómez consiguió la denominación de “Pueblo Mágico” para Antioquía.
‘Bety’ indicó que Antioquía es hoy un “Pueblo Mágico”, en donde prosperó porque retiraron vendedores y aprendieron a elaborar eco-ladrillos para reutilizar plásticos.
Además, colocaron información en el aeropuerto sobre cómo introducir plástico dentro de botellas PET, mismas que convierten posteriormente en muebles para niños y niñas.
Comentó que puso todo su empeño para impulsar la enseñanza del eco-ladrillo, pero muchas administraciones municipales la decepcionaron por falta de visión ambiental e interés ecológico.
Señaló la falta de programas enfocados en el cuidado del medio ambiente, la protección del entorno y, sobre todo, el agradecimiento por el espacio natural.
Propuso impulsar el eco-ladrillo durante el gobierno de Laura Beristain, pero nunca recibió respaldo municipal, situación preocupante porque mucha basura termina llegando finalmente al mar.
La activista mencionó que el recale de sargazo es un desastre natural que ha rebasado autoridades y población, además de existir poco interés municipal.
Indicó que tampoco observa demasiado interés del Ayuntamiento actual para encarar la limpieza de playas, ya que las sargaceras permanecen detenidas en el nuevo palacio.
Nos faltan 43
“El Jardín de Todas las Personas” también abrió sus brazos para respaldar a quienes exigen justicia, principalmente madres y padres de los 43 estudiantes desaparecidos.
“Esto fue para ayudar a otros, haz el bien sin mirar a quién, esa es la base que todos deberíamos hacer. Si todos mis vecinos están bien, yo también voy a estar bien”, señaló.
“El Jardín de Todas las Personas” abrió sus puertas sin distinguir religión, causas sociales, identidad sexual o cualquier otro aspecto relacionado con las personas visitantes.
La activista rememoró que sufrió mucho con la visita de los tutores de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, debido al profundo dolor de las familias.
“Una mamá lloraba mucho, porque le mataron a dos de sus hijos. Cada vez que podíamos los ayudábamos, hicimos muchas protestas”, recordó.
Señaló que estos tutores llegaron al jardín porque tienen sed de justicia y, como cualquier madre, mientras no exista un cuerpo mantienen esperanza de encontrarlos; las madres quieren saber qué pasó con sus hijos.

‘Bety’ Urtuzuastegui recordó que varias protestas junto a padres de Ayotzinapa fueron realizadas en la antigua teatro de la concha acústica ubicada en la plaza 28 de Julio.
Ese espacio tenía grabados mayas y posteriormente fue retirado durante la remodelación de la cancha cívica, realizada en el gobierno municipal de Lili Campos.
“Cada que llega un nuevo presidente municipal le roba su identidad a Playa”, asentó.
Falta identidad
La activista describió un fenómeno social que sigue ocurriendo desde hace tres décadas, relacionado con obreros migrantes provenientes de Chiapas, Tabasco y Veracruz.
Indicó que muchos llegan únicamente para trabajar y no desarrollan sentido de pertenencia, lógica ni conciencia ambiental para cuidar el destino turístico caribeño donde habitan.
“Muchos me lo decían, ‘mi pueblo está limpio, pero acá no lo tienen’. No hay que confundir pobreza con suciedad, son cosas diferentes. Hay muchas cuarterías en donde están estos hombres y ni siquiera están limpias”, dijo.
Tras ello, ‘Bety’ recalcó que la falta de educación ambiental continúa reflejándose en grupos vulnerables que contaminan playas y áreas verdes constantemente.
Mencionó que varios albañiles y obreros gastan su quincena en alcohol y terminan generando contaminación, mientras las autoridades no intervienen para evitar estas situaciones.
“En la reunión de fundadores, recuerdo que el esposo de Hane dijo: ‘A Playa del Carmen ya se lo llevó la chingada por la invasión de la Colosio’. Lo que sufrieron esas personas que trajeron para invadir terrenos, con moscos, lodo y lluvias, era una cosa tremenda”, mencionó.
La activista comentó que, pese al paso de los años, este panorama no ha cambiado demasiado en zonas irregulares como In House durante fines de semana.
Indicó que hombres alcoholizados continúan protagonizando peleas y agresiones violentas, incluso con machetes, situación que sigue preocupando seriamente a habitantes de la ciudad.
‘Bety’ Urtuzuastegui dijo que muchas personas llegan atraídas por la belleza del mar, aunque posteriormente terminan contaminándolo y deteriorando el entorno ambiental.
Aunado a ello, señaló que extranjeros con mayor poder adquisitivo construyen hoteles sin permisos, impulsando procesos de gentrificación que desplazan a ciudadanos mexicanos locales.
“Por eso había prestanombres, porque ellos no podían ser dueños, pero podían comprar lo que quisieran con sus dólares”, comentó.
Añadió que el mexicano promedio no gana cantidades suficientes para vivir cómodamente en Playa del Carmen, debido al constante incremento de precios e impuestos locales.
Mencionó que no existe piso parejo para toda la ciudadanía, mientras extranjeros viven frente al mar y trabajadores turísticos residen alejados en fraccionamientos populares, como Villas del Sol.
La ecologista comentó que también ha padecido la gentrificación desde gobiernos anteriores, debido a modificaciones catastrales que elevan considerablemente pagos e impuestos municipales.
Indicó que muchas familias terminan alejándose o pensando vender sus viviendas, porque servicios básicos como agua, luz y predial resultan prácticamente imposibles de cubrir.
Además, ‘Bety’ comentó que empresarios pequeños de la zona turística igualmente enfrentan incrementos excesivos en permisos, Protección Civil y trámites relacionados con Medio Ambiente.
“Antes pagábamos dos mil pesos a Protección Civil y ahora pagamos diez mil, además de permisos ambientales y permisos relacionados con uso de suelo. Ahora todo depende del ciudadano y sus derechos, porque si no actúa, el declive ya comenzó”, expresó.
Añadió que el sargazo disminuyó la llegada de visitantes, mientras gobiernos continúan cambiando funcionarios sin experiencia suficiente en temas administrativos y ambientales relevantes para Playa.
La playense sentenció que la imagen de espacios emblemáticos, como la Quinta Avenida, la plaza 28 de Julio y las playas, cambió profundamente durante las últimas décadas y considera difícil recuperar la identidad original de Playa del Carmen.
Indicó que todavía no existe una imagen arquitectónica protegida como patrimonio cultural playense, pese a la destrucción de dunas costeras, cambiar los adornos que había en cada calle de la Quinta Avenida y permitir la construcción de “rascacielos” en el litoral solo generará una terrible devastación.
Futuro de “El Jardín de Todas las Personas”
“El Jardín de Todas las Personas” cumplió su ciclo y ahora Urtuzuastegui está enfocada en desarrollar una eco-aldea ubicada sobre la carretera Tulum-Cobá.
En ese espacio construyen cabañas con eco-ladrillos destinadas principalmente para adultos mayores, buscando crear comunidad y acompañamiento entre quienes habiten en la futura eco-aldea.
“Les comenté, allí vamos a vivir, vamos a cuidarnos unos a otros y vivir de lo que produzcamos diariamente en comunidad”, dijo.
Añadió que no quiere convertirse en una carga para sus hijos, porque considera importante permitirles atender tranquilamente su familia y sus propios proyectos personales.
Indicó que en la eco-aldea ya participa una pareja llamada Abu y Noe Arenas, aunque todavía continúan trabajando en el desarrollo piloto del proyecto.
Con mucha ligereza, ‘Bety’ mencionó que si algún adulto mayor fallece dentro de la eco-aldea, inmediatamente aceptarían a otra persona interesada en participar.
“La vida es como una bicicleta linda, tienes que estar en movimiento, porque si no te caes”, remató.
¿Qué es ser playense?
Para ‘Bety’, ser playense significa realizar acciones positivas por Playa del Carmen y su sociedad, comenzando por mantener limpias calles y banquetas diariamente.
Consideró importante limpiar el frente de las viviendas, retirar contenedores donde camina la gente y evitar colgar basura visible para respetar a visitantes.
Igualmente, mencionó que incluso las rampas para personas en silla de ruedas permanecen llenas de basura y con accesibilidad insuficiente en varios puntos urbanos de la ciudad.








