Después de cuatro años y medio de intensa búsqueda, el cuerpo de Francisca Mariner, desaparecida el 22 de junio de 2020, fue hallado en el Servicio Médico Forense (SEMEFO), informó hoy su madre, María Patrón Pat.
En una transmisión en redes sociales, aseguró que el cuerpo de su hija había estado en el SEMEFO durante todo este tiempo, sin que las autoridades lo identificaran.
Un caso marcado por la lucha y la omisión
Durante los años de búsqueda, María Patrón Pat ejerció presión a través de diversas protestas, bloqueos en la zona hotelera y de vialidades de Cancún, además de plantones frente a la Fiscalía General del Estado (FGE).

La desaparición de Francisca ocurrió en circunstancias trágicas: a los 17 años, la joven fue asesinada por su expareja, Ángel Conrado, quien fue sentenciado a 50 años de prisión el 4 de octubre pasado, en su propia vivienda en esta ciudad.
En complicidad con otra persona, Ángel Conrado se deshizo del cadáver y denunció la desaparición de la joven para evitar levantar sospechas.
María Patrón Pat denunció que entregó a las autoridades pruebas que señalaban a Ángel Conrado como responsable, pero estas fueron desestimadas. Fue solo cuando la presión mediática aumentó que el acusado fue detenido, vinculado a proceso y, finalmente, sentenciado.
Sin embargo, María Patrón seguía buscando el cuerpo de su hija para poder darle sepultura y quedar en paz.
Crisis forense en Quintana Roo
El caso de Francisca pone en evidencia la situación crítica del SEMEFO de Quintana Roo. De acuerdo con Romana Rivera, presidenta del colectivo Verdad, Memoria y Justicia, en 2022 había más de 800 cuerpos sin identificar en la entidad, muchos de ellos almacenados en el Panteón Forense. Aunque se han integrado expedientes y perfiles genéticos para unos 200 cuerpos, la falta de recursos y herramientas para realizar confrontas genéticas ha impedido avanzar en la identificación de víctimas.
La ausencia de identificación durante años no solo perpetúa el sufrimiento de las familias, sino que también genera un impacto social significativo. Cada cuerpo sin identificar prolonga el dolor de las familias y representa un gasto público en búsquedas que podrían haberse evitado si existieran los recursos necesarios para un sistema forense eficiente.

El caso de Francisca Mariner es un ejemplo de cómo la falta de atención en los procedimientos forenses puede amplificar el impacto humano y económico de estas tragedias. La implementación de políticas efectivas para identificar cuerpos podría ahorrar recursos y reducir el tiempo de sufrimiento para las familias afectadas.
Esta tarde, los restos de la joven Francisca Mariner fueron sepultados en el pueblo de María Patrón.
El asesinato de Francisca y la detención y sentencia de su expareja como responsable del feminicidio dejan en orfandad a la hija de ambos, una pequeña que ha quedado a cargo de su abuela, María Patrón.
La mujer, a quien estas circunstancias obligaron a incursionar en el activismo, pidió disculpas a la sociedad cancunense por los plantones y bloqueos, que pudieron afectar a la ciudadanía, pero solicitó también empatía y comprensión, pues estos actos no buscaban afectar a la gente, sino ser una vía de presión para la autoridad.








