Quintana Roo tiene una densidad de notarios públicos 2.3 veces mayor que la Ciudad de México, según un análisis comparativo elaborado con base en los directorios oficiales de ambas entidades y datos del Censo de Población y Vivienda 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), siendo Cancún y Playa del Carmen donde hay un considerable número de notarías.

El hallazgo desafía la idea, extendida entre quienes tramitan escrituras en la Riviera Maya, de que los notarios de la entidad son “muchísimo” más caros que los de la capital del país.
El estudio, que cruzó el directorio de la Dirección General de Notarías de Quintana Roo con el del Colegio de Notarios de la Ciudad de México, encontró que el estado caribeño registra 116 notarías activas para una población de 1.85 millones de habitantes: 6.24 notarios por cada 100 mil personas, frente a las 250 notarías de la capital del país, que atiende a 9.2 millones de habitantes, apenas 2.71 por cada 100 mil.
En otras palabras, en Quintana Roo hay un notario por cada 16 mil habitantes, mientras que en la Ciudad de México la proporción es de uno por cada casi 37 mil.

Cancún y Playa del Carmen concentran 7 de cada 10 notarías
La concentración notarial no se distribuye de manera uniforme dentro del propio estado. Los municipios de Benito Juárez, donde se ubica Cancún, y Playa del Carmen agrupan 82 de las 116 notarías quintanarroenses, es decir, 71 por ciento del total, un reflejo directo de la actividad inmobiliaria y turística que caracteriza a la Riviera Maya.
Benito Juárez, con 61 notarías para 911 mil habitantes, tiene la densidad más alta del estado: 6.69 notarios por cada 100 mil personas.
Playa del Carmen, con 21 notarías para 334 mil habitantes, registra 6.29. Ambas cifras superan el promedio estatal y casi triplican el índice de la capital del país.

El análisis identificó que la percepción de que “escriturar en Quintana Roo cuesta muchísimo más” tiene una explicación distinta a la que suele asumirse. El honorario que cobra el notario por su servicio profesional, lo único que legalmente le corresponde a él, sin contar impuestos ni derechos de registro, se ubica en la Riviera Maya en alrededor de 1.5 por ciento del valor de la operación, un rango similar o apenas superior al que aplica la Ciudad de México, donde el arancel oficial fija una cuota fija de 6 mil 331 pesos para operaciones.
El propio análisis documentó una asimetría adicional: mientras el arancel de honorarios de la Ciudad de México se publica íntegramente cada año en la Gaceta Oficial, con sus tablas de cuotas fijas y progresivas a disposición del público, no fue posible localizar en fuentes oficiales de Quintana Roo el tabulador completo y actualizado del arancel estatal, que por ley emite la Secretaría de Gobierno.
Esa menor transparencia, advierte el estudio, dificulta que cualquier persona pueda verificar por sí misma si un cobro se ajusta o no a la tarifa oficial.
Tulum, la sorpresa: más notarios por habitante que Cancún
El análisis se amplió después a los otros dos municipios de mayor peso turístico del estado, Cozumel y Tulum, bajo la hipótesis de que su situación sería similar a la de Cancún y Playa del Carmen, salvo por el impuesto estatal a la compraventa. Los datos arrojaron un resultado inesperado.
Tulum, con apenas cuatro notarías activas para una población de 46 mil 721 habitantes, registra una densidad de 8.56 notarios por cada 100 mil habitantes, la más alta de los cuatro municipios turísticos analizados, por encima incluso de Cancún y Playa del Carmen.
El hallazgo se explica, de acuerdo con el análisis, por el crecimiento demográfico acelerado que ha tenido el municipio en la última década, que parece haber superado el ritmo al que se han creado nuevas notarías.
Cozumel, por su parte, tiene cinco notarías para 88 mil 626 habitantes, una densidad de 5.64 por cada 100 mil, cercana al promedio estatal.
Cómo se llega a ser notario: dos rutas con jurados distintos
El tercer eje del análisis comparó el procedimiento para obtener la patente de notario en ambas entidades y encontró que las dos exigen un concurso de oposición en dos etapas: primero un examen de “aspirante” y después un examen de oposición por una notaría específica, en contraste con otros estados del país donde el nombramiento todavía depende de una designación más discrecional del titular del Poder Ejecutivo.
La diferencia más notable está en la integración del jurado calificador. En Quintana Roo lo forman tres notarios: uno designado por el Ejecutivo estatal, uno por el Tribunal Superior de Justicia y uno por el Consejo de Notarios, lo que introduce un contrapeso del Poder Judicial.
En la Ciudad de México, el jurado tiene cinco integrantes, mismos que se reparten entre la Jefatura de Gobierno, la Consejería Jurídica y el Colegio de Notarios, sin participación del Poder Judicial capitalino.
Quintana Roo exige también mayor arraigo local para competir por una notaría: cinco años de residencia ininterrumpida en el estado, cuatro años de antigüedad de cédula profesional y 24 meses de práctica bajo un notario titular, además de una lista extensa de cargos públicos previos que inhabilitan a un aspirante, desde diputado local hasta magistrado.
La Ciudad de México pide, en contraste, solo 12 meses de práctica notarial previa y no fija un requisito expreso de residencia.
En materia de transparencia del propio proceso, la capital del país exhibe un manejo más público: sus convocatorias identifican por número las notarías específicas que se concursan, por ejemplo, una convocatoria reciente puso a concurso las notarías 80, 87 y 194, y sus autoridades han reportado públicamente que, desde diciembre de 2018, se han entregado 14 patentes de notario y 25 de aspirante mediante este mecanismo.
Para Quintana Roo no fue posible localizar reportes de seguimiento con el mismo nivel de detalle.








