La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) informó en días pasados que, supuestamente, había negado la autorización de impacto ambiental a CEMEX para operar un banco de materiales pétreos en las inmediaciones de Tulum, pero eliminó la publicación correspondiente, lo cual abrió una serie de dudas acerca del tema.
Este jueves, la organización Greenpeace México exigió a la dependencia ambiental esclarecer la situación del proyecto y, en caso de que efectivamente le hubiesen negado la autorización de impacto ambiental, publicar de forma “inmediata” el resolutivo que así lo consigne.
“Lo mínimo que se espera de la Semarnat es transparencia real. Si de verdad quieren proteger la Selva Maya, es necesario que publiquen la supuesta negativa de inmediato”, indicó la organización.
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La documentación en conflicto
De acuerdo con la agrupación, en la Gaceta Ecológica de la Semarnat aparece un resolutivo otorgado a CEMEX para deforestar y dinamitar cerca de 650 hectáreas de selva virgen cerca de Tulum, firmado y resuelto el 27 de enero de 2025.
“El único documento que tenemos en mano es una copia del resolutivo num. 04/SGA/1532/2024, donde sí se aprueba el proyecto para su Etapa 1 que consta de 572,685 metros cuadrados.
“También al ingresar el número de bitácora (23/MP-0072/02/24) para buscar el trámite en el portal de la Semarnat, el proceso aparece como culminado con la entrega del resolutivo anterior. No hay ninguna negativa”, señaló.
Conforme a los datos de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), el proyecto prevé la extracción de aproximadamente 13 millones de toneladas de material pétreo durante 15 años, mediante un modelo de explotación intensiva.
El tránsito de maquinaria pesada atravesaría la comunidad maya de Francisco Uh May, sin que se haya llevado a cabo una consulta pública con los habitantes.
Fragilidad hidrológica y amenazas al Gran Acuífero Maya
Greenpeace destacó que el sitio de extracción se localiza en un área de alta fragilidad hidrológica que forma parte del sistema de ríos subterráneos Ox Bel Ha, interconectado con el Gran Acuífero Maya. Según la organización, actividades como la fragmentación del suelo, el uso de explosivos y el desmonte pueden afectar este sistema hídrico.
Además de pedir que se haga público el resolutivo que consigna la supuesta negativa de otorgar a CEMEX la autorización de impacto ambiental, también pidió la cancelación de futuras autorizaciones para bancos de material pétreo en toda la Península de Yucatán, en consonancia a la petición hecha desde Cancún, el pasado siete de julio, cuando tomaron –simbólicamente– las instalaciones de la delegación de la Semarnat en la zona hotelera.
La agrupación destacó que, mientras se discute el caso de CEMEX, otras sascaberas continúan operando en la región, incluyendo cerca de 30 que fueron autorizadas este año a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), por lo que cuestionaron la diferencia de criterios aplicados.








