Con la certeza de que “Cozumel no es estacionamiento de cruceros”, sino un santuario maya y biodiverso que no requiere de un cuarto muelle de altura, el colectivo ciudadano que se opone a la construcción de esta obra pidió al alcalde, José Luis Chacón, negar la licencia de construcción y otros permisos locales, y al Cabildo aprobar la realización de una consulta popular, en los términos establecidos por la Ley de Participación Ciudadana de Quintana Roo.
“La consulta popular es un mecanismo que tiene por objeto reconocer la expresión de la ciudadanía a través de la aprobación o rechazo de algún tema de trascendencia en el ámbito estatal, municipal o regional”, se indica en el documento entregado hoy por Claudia Cifuentes y Rodrigo Huesca, integrantes del Colectivo Ciudadano Isla Cozumel.
Los activistas acudieron al Palacio Municipal de Cozumel con el escrito, que contiene un listado de peticiones al Ayuntamiento para que actúe frente al avance del proyecto del cuarto muelle de cruceros, promovido por la empresa Muelles del Caribe.
El primer punto es negar la licencia de construcción a la terminal marítima, así como al muelle de cruceros que ya fue autorizado en materia de impacto ambiental por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), el 7 de diciembre de 2021, conforme al resolutivo SGPA/DGIRA/DG-05859-21.
Luego, gestionar ante el gobierno federal la recuperación de la zona federal marítimo-terrestre, concesionada a la empresa conforme al título DGZF-1040/18, y que sea el Ayuntamiento quien detente dicha concesión, garantizando el acceso y disfrute de ese espacio común y “evitando la usurpación de un espacio costero”.
El tercer punto es formalizar ante la Secretaría de Marina (SEMAR), para que se niegue la autorización para ejecutar obras marítimas y de dragado, el permiso para construir y usar embarcaderos, y el permiso de turismo náutico, los cuales son requisitos para concretar la construcción y operación del proyecto.
La cuarta solicitud es que el Cabildo sesione para solicitar la realización de la consulta popular correspondiente.
“Seguimos diciendo claro, seguimos diciendo fuerte: no se necesita un cuarto muelle de cruceros en la isla”, expresaron ambos activistas, y subrayaron que los tres muelles en operación están subutilizados, que ninguno ha operado al 100 %, ni siquiera en fechas de alta afluencia turística.
Adicionalmente, solicitaron una reunión con el Cabildo y con los funcionarios que el alcalde considere necesarios, a fin de presentar en detalle la documentación y el análisis que han elaborado durante tres años de lucha legal, técnica y social contra la obra.
El par de activistas criticó la postura de representantes de Muelles del Caribe, Coparmex, Canirac y otros organismos empresariales que justifican la construcción del nuevo muelle sin tomar en cuenta los efectos sociales y ambientales.
Recordaron que el Grupo Molina, principal impulsor del proyecto, ya posee el muelle de Punta Langosta, así como diversos negocios en la isla.
“Cozumel no es un estacionamiento de cruceros. Cozumel es un santuario maya, una de las islas más bonitas del Caribe, es parte de la barrera arrecifal mesoamericana, y sobre todo, es nuestro hogar”, por lo cual refrendó su rechazo al proyecto, añadió Rodrigo Huesca.








