El fomento a la lectura en Playa del Carmen tiene nombre y apellido: Rossy Vivanco, una activista cultural que desde 2014 impulsa el proyecto “Libros Libres” en la comunidad playense, cuya actividad principal es el intercambio de libros.
En NewsDay Caribe abrimos una ventana al alma de nuestra región con “Historias de Playa”, un espacio donde cada semana daremos voz a quienes han construido, transformado y dado identidad a este rincón del país. Desde las arenas de Playa del Carmen, Tulum, Cancún, Cozumel, hasta Chetumal, compartiremos conversaciones íntimas con mujeres y hombres cuyas vidas están entrelazadas con el crecimiento y la esencia del Caribe mexicano. Son relatos que nacen frente al mar, cargados de memoria, esfuerzo y pasión, y que hoy queremos preservar como huellas vivas de una tierra que no deja de reinventarse.
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En esta edición de Historias de Playa, NewsDay Caribe entrevistó a una de las playenses más activas en la promoción del arte y la cultura en este destino turístico.
De San Luis Potosí a Playa del Carmen: una vida entre letras
Si Rossy tuviera que escribir su historia, empezaría desde su tierra natal en San Luis Potosí, de donde emigró para trabajar en la industria sin chimeneas como administradora en Cancún hace 32 años. Tras elegir dedicarse a la maternidad y a formar una familia, su vocación le exigió volver al mundo de las letras, impulsada también por su única hija, Alejandra, quien empezó a “devorar” libros a los tres años de edad, demostrando que la pasión literaria corría por la vena familiar, pues la poesía había sido una de las grandes pasiones de Rossy desde niña.
“En la infancia participé en muchos concursos de poesía y declamación, porque mi abuelita me inculcó mucho la poesía. De adolescente leía mucha fantasía, novela clásica y sí, siempre ha estado presente en mi vida y ha sido importante”, declaró.

El origen de “Libros Libres”: un intercambio que nació en el parque
Rossy recordó que hace 14 años existió en Cancún un proyecto de fomento a la lectura en el que la gente intercambiaba libros en el Planetario en cada cambio de estación. Inspirada en esa experiencia, ella y su hija se propusieron arrancar “Libros Libres” como único proyecto de Año Nuevo para Playa del Carmen. El parque La Ceiba fue el lugar elegido para el nacimiento del proyecto, en febrero de 2014.
El primer intercambio reunió 240 libros obtenidos a través de donaciones de amistades y de la biblioteca personal de Rossy, a lo que se sumaron los ejemplares que ha dejado con los años la numerosa población flotante de la ciudad.

Formación y crecimiento: de mediadora a promotora cultural
En los últimos 10 años, Vivanco se ha capacitado intensamente a través de la Coordinación Nacional de Literatura y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, y ha cursado diplomados en mediación, formación de lectores y literatura latinoamericana con Letras UNAM. El programa Vindictas la llevó además a crear “La Hora del Té” y “Los Círculos de Lectura Entre Mujeres”, espacios que la activista considera indispensables, pues reconoce que no puede permanecer quieta.
El libro, un artículo de lujo: la razón de ser de los intercambios
Rossy recordó que hace 22 años Playa del Carmen contaba con la librería “Dalí”, en Plaza Las Perlas, y la librería “Mundo”, ubicada en la calle Primera. Hoy existe la librería Gandhi, pero es pequeña y sus precios son elevados.
“Desafortunadamente el libro es un artículo de lujo en el país; es por eso que para nosotros es importante realizar los intercambios, y una de las premisas de Libros Libres es que no manejamos dinero”, explicó.
En 2026, el cuarto sábado de cada mes —el próximo, 27 de junio— se realizará el intercambio en el parque La Ceiba, de 11:00 a 14:00 horas. Los principales participantes son niños, niñas y adultos mayores.

Vivanco reveló que las juventudes están leyendo un poco más gracias a una nueva corriente literaria que circula en internet y que no se imprime, aunque reconoce que es lo opuesto a quienes prefieren el papel y hasta el olor de las páginas. En sus “Círculos de Lectura” recurre a textos digitales cuando no es posible conseguir los libros en físico o cuando la parte económica resulta un factor determinante.
Los Círculos de Lectura: comunidad, mujeres y experiencias de vida
Cada mes, Rossy convoca a un círculo de lectura: elige un libro, lo divide en cuatro partes y se reúne una vez por semana con un grupo de 10 mujeres para compartir opiniones sobre lo leído. Lo más significativo, dice, es que todas interpretan el texto de manera distinta según su propia experiencia de vida.
“Ahora estamos leyendo ‘El sonido del rugido de la onza’, de una escritora brasileña que ha tenido un gran alcance. Es un libro de 220 páginas, entonces leemos un promedio de 50 a 55 páginas por sesión para que no sea pesado; leer sin presión, aunque hay libros que consumen”, explicó.
Vivanco no propone libros extensos ni los trata como herramientas académicas: para ella, la lectura es un instrumento de vida. El espacio también funciona como un lugar seguro en el que las mujeres comparten más allá de las páginas.
“Mucha gente en Playa del Carmen no tiene a sus madres o abuelas y pierde ese enriquecimiento generacional; por eso es importante que las jóvenes de 30 puedan escuchar las experiencias de las cincuentonas a través de la literatura”, mencionó.
Arte, cultura y una administración que prefiere el entretenimiento
La activista señaló que proyectos como “El Para Libro” —una instalación de libros en el paradero de camiones del IMCAS— han desaparecido con los cambios de administración.
“La administración actual es una realidad que no le interesa el arte y la cultura, le interesa el entretenimiento”, sentenció.

Sin embargo, Rossy no desiste: hace año y medio estableció con el Sindicato de Lázaro Cárdenas el acuerdo de colocar un estante de libros gratuitos en la terminal foránea, para que cada pasajero pueda tomar un ejemplar, leerlo y devolverlo. Aunque los libros rara vez regresan, el proyecto continúa.
“Me gusta pensar que la gente lo lee, le gusta y por eso no lo regresa; me gustó y se lo voy a compartir con mi esposa”, dijo con una sonrisa.
Siembras en la ciudad y cacería de libros: el libro como semilla urbana
Rossy obtiene gran cantidad de libros de quienes se mudan o migran, y con ellos realiza las “Siembras en la ciudad”: aproximadamente 300 ejemplares al año que, con ayuda de voluntarios, son colocados en espacios públicos como paraderos de camión. Cada libro lleva una nota en su primera página:
“Este libro lo hemos dejado aquí para ti, esperamos que lo disfrutes; te invitamos a que cuando lo termines de leer, lo regales a alguien o vengas a alguno de nuestros intercambios.”

“Libros Libres” también ha organizado la “Cacería de Libros”, una dinámica en la que los participantes siguen pistas para localizar obras escondidas en distintos puntos de la ciudad. El proyecto trabaja exclusivamente con libros de literatura: no incluye material de consulta, académico ni de texto.
Una escritora en ciernes con tres libros al mes entre las manos
Rossy devora un promedio de tres libros al mes —cerca de 45 al año—, con predilección por los libros infantiles ilustrados y las novelas escritas por mujeres latinoamericanas. Como directora general del proyecto, cuenta con el apoyo de 10 voluntarios que la acompañan, junto a su hija, en cada intercambio y actividad cultural.
Tiene publicada una trilogía de cuentos y relatos titulada “Nada”, además de poemas y narrativas en una antología del Consejo Editorial Municipal. Este año tiene como meta convertirse en escritora y publicar un libro propio, aunque reconoce que el tiempo ha sido escaso; espera que en dos años logre terminar el esbozo general y soltar la mano.









